El lunes 16 de noviembre el banquero Jorge Brito tuvo una manifestación pública en un reportaje donde habló en contra del impuesto a las grandes fortunas que horas después se aprobó.

“Una rebelión fiscal sin precedentes”, dijo el empresario que luego falleció en un accidente en helicóptero.

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Sin embargo, el jueves 19 de noviembre, poco menos de 48 horas antes de morir, tuvo una conversación telefónica con el presidente Alberto Fernández.

La conversación

—¿Por qué dijiste eso? ¿Cómo vas a llamar a una rebelión fiscal?—reprochó el presidente.

— Nadie va a pagar ese impuesto— respondió el titular del Banco Macro.

— Estuvimos seis meses esperando una propuesta superadora que nunca llegó—digo Fernández.

En esa conversación Brito propuso un encuentro personal para la semana próxima, sin embargo horas después el empresario sufrió el fatídico accidente.

Ese es el relato que hizo el presidente el viernes por la noche, en la residencia presidencial de Chapadmalal, en una mesa donde cenaba, entre otros, con el ministro de Economía, Martín Guzmán, el representante argentino ante el Fondo, Sergio Chodos, y su hombre de confianza en la relación con la prensa, Juan Pablo Biondi.

En los meses previos a la media sanción del aporte extraordinario Brito había cuestionado junto a otros empresarios el proyecto de ley redactado por Carlos Heller y Máximo Kirchner.

El principal cuestionamiento de los empresarios sostenía que ese proyecto discriminaba a las empresas argentinas frente a las multinacionales.