Rusia estará muy alerta cuando su jefe de Gobierno, Vladimir Putin, participe hoy en los actos conmemorativos por el inicio de la Segunda Guerra Mundial que tendrán lugar en Polonia.
Alerta porque, siete décadas después del pacto que firmaron Hitler y Stalin, poco antes del comienzo de la guerra, el 1 de setiembre de 1939, Moscú quiere evitar que se le atribuya parte de responsabilidad por el estallido del conflicto.
Pero alerta también porque las palabras que pronuncie Putin en este aniversario serán recibidas por la elite rusa como la pauta a seguir en la interpretación de la propia historia, cuando el país está sumido en un debate entre dos formas de entender su pasado.
Por un lado, los historiadores liberales vienen denunciando un enaltecimiento del estalinismo; por el otro, el Kremlin arremete contra “falseadores” de la historia que, por razones políticas, intentan poner en duda el papel de la Unión Soviética en la liberación de Europa.
Para el presidente Dmitri Medvédev, es “simplemente una mentira cínica” distribuir la responsabilidad del estallido de la guerra a partes iguales entre la Alemania nazi y la Unión Soviética, según advirtió este domingo en una entrevista.
El jefe del Kremlin ya creó en mayo una comisión encargada de contrarrestar estos “intentos cada vez más tenaces y agresivos”. El debate sobre la posible corresponsabilidad de Stalin en la guerra representa ahora un importante reto para el nuevo órgano.
Mientras los historiadores rusos independientes consideran que el pacto con Hitler fue uno de los motivos que impulsó la invasión alemana a Polonia el 1 de setiembre de 1939, la versión oficial vuelve a defender hoy la actuación de Stalin como “una jugada genial”.
El pacto de no agresión firmado el 23 de agosto de ese año entre el entonces ministro de Exteriores soviético, Vyacheslav Molotov, y su par alemán, Joachim von Ribbentrop, dio más tiempo a Moscú para prepararse para la guerra que luego llegó en 1941, tras el ataque alemán, afirma esa postura.
Pero, frente a esta tesis, que también se enseña en la escuela, investigadores independientes sostienen que Stalin incluso ayudó “un poco” a Hitler a iniciar la guerra, como señaló el historiador Vladimir Ryshkov recientemente en un artículo para la agencia Ria Novosti.
Según Ryshkov, un tratado de comercio soviético-alemán de 1939 permitió, además, a Hitler recibir “metales, productos petroleros, granos y otras importantes materias primas” para su guerra. Moscú consiguió a cambio tecnología alemana.
El historiador acusó a la versión oficial de intentar erigirse en “abogado del estalinismo” por un patriotismo mal entendido, lo que despierta entre los países vecinos el temor a un nuevo imperialismo ruso.
También la mayoría de los polacos espera que Putin aproveche su visita para disculparse por la marcha del Ejército Rojo sobre el este del país el 17 de setiembre de 1939. Por el momento, el primer ministro calificó de “inmoral” el pacto entre Hitler y Stalin, en un gesto de reconciliación en medio de las tensiones.
Rusia se debate en torno a la figura de Stalin – por Ulf Mauder, de DPA –
Rusia estará muy alerta cuando su jefe de Gobierno, Vladimir Putin, participe hoy en los actos conmemorativos por el inicio de la Segunda Guerra Mundial que tendrán lugar en Polonia.
