Ante un contexto de crisis económica, las personas intentan “atravesar la tormenta” de forma prudente. Buscan reducir los gastos, dejan de lado algunos permitidos y hacer rendir el dinero. Sin embargo, esta situación genera incertidumbre en muchos trabajadores que consideran que cada vez en más difícil conseguir un empleo o temen perder su puesto laboral actual. 

La consultora en Recursos Humanos Adecco realizó un informe que indaga en la situación actual del trabajador argentino. Según este estudio, llevado a cabo entre marzo y abril a través de un muestreo de más de 3.560 casos en todo el país, el 92% de los consultados cree que cada vez es más difícil conseguir trabajo.

A su vez, el 55% se siente inseguro con respecto a la situación laboral que se vive en el país y casi un 20%, incómodo frente a la misma.

Josué Peralta, director zonal Cuyo y NOA de Adecco, explicó a El Sol que los resultados nacionales se ven reflejados a nivel local. Sin embargo, destacó que si bien “hay una especie de inseguridad, temor del trabajador, tanto sea en puestos medios, operarios o gerenciales. No notamos que en la provincia haya bajas laborales sensibles”.

Peralta detalló que actualmente no hay un aumento en la dotación en las empresas mendocinas, pero sí movimientos vinculados a la rotación de puesto por puesto.

Por su parte, Andrés Montiveros, gerente de la sucursal Mendoza de la consultora Randstad destacó: “En contextos como el actual, donde reina la incertidumbre y la economía no da señales claras de reactivación, el comportamiento de los trabajadores se torna más conservador, la rotación se retrae y declina la confianza en el mercado laboral”.

Si bien el panorama no parece ser muy alentador, desde la perspectiva del director zonal de Adecco recalcó que no se refleja mayor cantidad de personas desocupadas aunque sí existe una búsqueda activa de trabajo en la provincia.

En ese sentido, aseguró que la resignación del trabajador “se nota, inclusive con muchos puestos profesionales como un perfil contable calificado por ejemplo. En la última parte de la entrevista nos proponen que si no sale algo con respecto a su perfil: ‘lo que sea’. Ese ‘lo que sea’ se está escuchando muchísimo y va acompañado de una resignación”.

Esto implica, según explicó el representante de Adecco, dejar de lado “el sueño  de lo que pudiste estudiar para poder trabajar de lo que sea. Inclusive en la población activa buscando trabajo se encuentra aquel, el que quiere cambiar de empleo y que considera como alternativa sólo una mejora de la propuesta salarial. Eso habla de un inconformismo, incomodidad o resignación. Se nota bastante”.

Al respecto, el estudio de la consultora refleja que más del 75% de los consultados no trabaja “de lo que soñó”.

Por su parte, Montiveros consideró que actualmente son menos las personas que salen “proactivamente” en busca de trabajo debido a que la mayoría cree “que le va a costar conseguirlo, e incluso las decisiones de cambio ante una propuesta laboral que significa una mejora salarial, también se evalúan con criterio conservador, ya que el cambio de trabajo significa también asumir un riesgo”.

Sensación de inseguridad

Por su parte, el psicólogo clínico de orientación cognitiva, Daniel Venturini, explicó que esa sensación de inseguridad frente a la situación económica no afecta sólo al bolsillo, sino también a las emociones de las personas.

“El temor no es sólo frente a la falta de ingreso, sino la frustración que genera la no realización personal a través del trabajo, teniendo que hacer cosas que no son las que soñó o para las cuales se preparó”, sentenció Venturini.

En ese sentido agregó que esa “inestabilidad emocional” que genera la incertidumbre de no saber qué va a pasar, si la persona va a seguir trabajando o no y bajo qué condiciones, “aunque no suceda, el solo hecho de imaginarte esa posibilidad porque está sucediendo en tu entorno ya genera un estado de estrés que afecta el estado de las personas a nivel emocional”.

Cuando esta sensación se prolonga en el tiempo, puede impactar además la salud física de la persona, como así también es posible que se vea reflejado en el incremento de consumo de sustancias legales como son el alcohol, tabaco o café, detalló el psicólogo y agregó que también influye “hasta en las respuestas sexuales. Se genera un efecto dominó que empieza a afectar muchas áreas de la vida de la personas, incluyendo el propio rendimiento laboral”.

Ajustarse el cinturón

Otro de los aspectos que destaca el informe de Adecco es a qué se destina la mayor parte del sueldo. Al respecto sostiene que el 33% lo hace para pagar el alquiler, un 30% en alimentos y un 17% en sus hijos. En tanto, un 16% asegura que puede ahorrar y sólo el 4% a realizar un viaje.

A su vez, un 93,3% de los encuestados reconoce que ajustó sus gastos. Con respecto al nivel de consumo, el 50% asegura que disminuyó su nivel, un 17% lo mantiene y el 32% considera que aumentó.

En esa línea, un 60% asegura que no puede darse gustos actualmente.

“El poder adquisitivo es cada vez menor, la designación de los gastos es para vivir día a día, se nota una necesidad. Si bien llegan a acuerdos de aumentos salariales, no alcanza para la realidad de los precios que tenemos hoy y el trabajador destina la mayor parte para vivir el día a día o para pagar el alquiler”, explicó Peralta y agregó: “Los gustos se han dejado de lado, hay mucho menos consumo”.

Al respecto, el sociólogo Javier Elizondo remarcó que en la actualidad los mendocinos además de restringir sus gastos, “tratan de no hacer ninguna erogación que les implique algún compromiso de largo plazo. Se endeudan bajo extrema necesidad o un problema puntual”.

“Intentan aferrarse al empleo porque se dan cuenta de que la economía no está funcionando. La inflación no va a bajar rápidamente y los atenuantes que plantea el gobierno en realidad no tienen mucha posibilidad de éxito”, sentenció el sociólogo.

Aumento en las consultas

Si bien la preocupación ante una eventual pérdida de trabajo no es una cuestión novedosa. Según explicó Venturini, en base a su experiencia, “en el último tiempo esto se ha potenciado. Sin entrar en cuestiones políticas o económicas, hay un incremento en las consultas sobre estas temáticas. E inclusive se ve, por ejemplo yo que trabajo tanto en el sector público como en el privado, cómo personas que antes consultaban en el ámbito privado, hoy lo hacen el público, producto de su pérdida de su poder adquisitivo”.

A su vez, aseguró que la situación actual en otros momentos afectaba a “franjas etarias o sectores sociales más puntuales, ahora el efecto ha sido más generalizado. Sectores medios que antes se sentían más tranquilos, porque esto le pasaba a otros que estaban en una posición más vulnerable, están más preocupados o inclusive afectados por la situación”.

Por su parte Elizondo agregó que esta tensión social es trasladada irremediablemente a las relaciones interpersonales. “Es muy difícil no notar la tensión en la calle, en el trato. Hay mucho nerviosismo”.