En muchas partes del hemisferio norte se se celebra el solsticio de verano. Como sabemos, estas celebraciones tienen una conexión directa con las prácticas de la antigüedad, influidas por ritos precristianos o vinculados a los ciclos de la naturaleza.

En Suecia esta celebración toma el nombre de Midsommar (Pleno verano) y su fecha cambia según el año para que coincida exactamente con el día más largo. Este festejo es una de las fechas festivas más importantes del año.

Midsommardans (La danza del verano), 1897. Pintura del artista sueco Anders Zorn.

En estos días, en Estocolmo el cielo se vuelve azul, nunca oscuro: atardeceres violetas, medianoches azuladas. En el norte de Suecia, el sol directamente no se pone: es pleno día durante varios días consecutivos.

Registro de la medianoche en la ciudad de Abisko. Norte de Suecia.

La tradición sueca para el día de Midsommar es adornar un mástil, llamado el Árbol de mayo, con las ramas y hojas de todos los árboles del lugar.

Este será el símbolo de vida y fertilidad que la naturaleza ha otorgado en sus días luminosos. A su alrededor se bailará y se entonarán canciones, mientras se bebe aguardiente seco no endulzado pero condimentado con especias.

Para vivir el Midsommar de la manera más tradicional, en Estocolmo hay un sitio llamado Skansen, un parque y museo al aire libre creado con el propósito de compartir las tradiciones y modo de vida suecos durante los ultimos siglos. Y por supuesto, el día de Midsommar ofrecen el escenario ideal para experimentar la tradicón con todos sus elementos y comidas típicas.

Durante el midsommar la mayoría de la gente de la gran ciudad escapa a sus pueblos, o casas de verano, y la ciudad queda algo desierta. Los que no se van es posible que se acerquen a la costa a celebrar junto al mar rocoso, donde se llena de gente. Y en las afueras, cada barrio o pequeño pueblo o ciudad organizan su propio Árbol de mayo.

Pero sea como sea, o donde cada sueco elija celebrarlo, siempre es un día especial dedicado a la familia y los afectos; a las reuniones, a las comidas preparadas con esmero y a los brindis interminables.

Y si bien hoy la mayoría para esta fecha no lleva trajes tradicionales en la ciudad, muchas mujeres y gente joven visten la corona de flores reglamentaria.

Esta corona debe realizarse trenzando las ramitas, con las flores recogidas frescas por la mañana.

En relación a la corona sobrevive el rito de guardar una de esas flores bajo la almohada durante esa noche, para conocer al amor verdadero y sincero al día siguiente. Si es que luego no lo conocen, es que han escogido mal las flores.

Por eso el acto de recojer las flores silvestres debe ser una actividad atenta y profunda. Otras versiones cuentas que son siete las flores que se deben guardar bajo la almohada para soñar con la persona con quien se casarán.

También es tradición conservar esta corona hasta la Navidad. Aún cuando las flores se sequen y marchiten, será el simbolo de vida y fertilidad que acompañe el invierno que vendrá.