Que un alumno se quede sin ir a clases por problemas personales o familiares es motivo de análisis, reflexión y acción oficial. Sin embargo, que el gobierno escolar, encargado de pregonar y velar por el cumplimiento de la totalidad de días de instrucción, no repare en que hay chicos que esperan su presencia para llegar a las aulas es inadmisible.

Así las cosas, en Mendoza, el Estado está todavía en deuda con decenas de escolares que no han podido acceder, después de las vacaciones, a los abonos de transporte. De esta manera se quedan a pie, es decir, en casa; caso contrario, salen a realizar otra actividad, a su alcance. Ahora, desde el Ejecutivo prometen el desembolso de los fondos que llegan a las escuelas para ser entregados, en forma de pasajes, a los chicos. Sólo resta esperar que para ellos no haya más días sin clases por este motivo.

Una evidente falta de compromiso con los más vulnerables, los que realmente necesitan ayuda. Esta sí que es una ausencia injustificada.