En nuestra edición de este jueves mostrábamos una foto en la que se veía el minúsculo grupo que tenía bloqueado el acceso a la destilería de Luján de Cuyo y que durante días afectó la distribución normal de combustible en Cuyo.
Era la muestra cabal de cómo el accionar de unos pocos terminaba perjudicando al grueso de la ciudadanía, en un reclamo que poco tenía que ver con los derechos de los trabajadores y que estaba emparentado con las disputas sindicales.
Una ilegalidad que no fue tratada como tal por las autoridades ejecutivas y judiciales. Fue una escena que se repite hace años en el país, en la cual el avasallamiento y la prepotencia parecen ser un método legítimo para quienes decidieron abandonar el respeto por el prójimo.
