Luego de que este jueves falleciera una mujer en la sede del Pami, varios afiliados y familiares de los jubilados contaron las “malas experiencias” que les ha tocado vivir cada vez que han solicitado atención urgente en esa obra social.
Pablo Luna es hijo de Irene Bendelé, una mujer de 66 años que falleció en 2009 esperando un turno para ser operada luego de que le declararan un cáncer. “A mí mamá le declararon cáncer de esófago y la médica de Pami nos comunicó que si era intervenida de urgencia podíamos tratarlo y salvarla. La burocracia de la obra social hizo que se demoraran dos meses, cuando fueron a operarla ya era tarde. Lo tenía ramificado por todo el cuerpo”, dijo Luna.
El hombre comentó que su madre desde que le declararon la enfermedad vivió 15 meses y durante ese tiempo les costó que desde la obra social le consiguieran los remedios. “La tuve que llevar a un médico particular y compramos de forma particular los remedios. Es una vergüenza lo que pasa y lo que le hacen a los jubilados. Nosotros podíamos costear los medicamentos pero hay muchas personas que no pueden hacerlo”, agregó Luna.

Por su lado, Graciela Zeballes, de la Unión Vecinal Gobernador Benegas de Godoy Cruz, comentó que han realizado un convenio con médicos de Osep y que finalmente terminan atendiendo a los afiliados de Pami ya que muchos no están en condiciones de ir a realizar largas colas.
“Aquí funciona un centro de jubilados. Hay más de 60 abuelos que prefieren hacerse ver aquí y que le hagan la receta solidaria a tener que ir a la sede del Pami. Así, finalmente, los abuelos optan por pagar más caro los medicamentos pero tenerlos a tiempo”.
Luego de laa muerte de la mujer en el Pami, las quejas hacia la obra social se multiplicaron en todas las redes sociales. Aquí algunas:



