La Cuarta Cámara del Crimen condenó la tarde de este lunes a prisión perpetua al ex policía Martín Berdejo por el doble crimen de la pareja narco chilena en octubre del 2013 en Luján. El tribunal, para sorpresa de las partes, absolvió por la duda al otro imputado que tenía la causa, el ex empleado judicial Maximiliano Guerra.

Berdejo, de 31 años y por aquellos días integrante de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico, estaba comprometido porque tras los asesinatos de Oscar Vinchuca Guzmán y su esposa, Carmen del Pilar Honorato, se encontró una vaina servida de su pistola reglamentaria calibre 9 milímetros.

Guerra, amigo de la infancia y compadre del efectivo, también estaba comprometido por un rastro dactilar suyo que se levantó en el teatro del hecho.

Sin embargo, el tribunal integrado por Carlos Díaz, Horacio Baez y Rafael Escot creyó en la versión que aportó cuando declaró en juicio oral que se inició el mes pasado.

El ex empleado judicial señaló durante el proceso que estuvo en la casa de las víctimas unos 20 días antes de los asesinatos por pedido de su amigo Berdejo, quien investigaba a la pareja narco desde hacía más de un año.

Como la casa estaba en venta, Berdejo –dijo Guerra– le dijo que ingresara a la casa a hablar con Guzmán y Honorato y recolectara la mayor cantidad de información que pudiera.

Como Honorato lo hizo entrar a la casa, Guerra contó que pudo haberse apoyado en uno de los ventanales y de esta forma quedó plasmada su huella.

Berdejo había culpado a efectivos de la Policía de Investigaciones de Chile –con quienes tenía contactos fluidos por su investigación en Mendoza– de plantar una vaina suya en la escena del crimen, en calle Aconcagua de Vistalba.

Sin embargo, el tribunal no le creyó y lo sentenció a la pena máxima.

La semana pasada, cuando se desarrollaron los alegatos de las partes, el fiscal de Cámara, Gonzalo Nazar, había solicitado prisión perpetua para ambos imputados. Las defensas, en cambio, absolución por la duda.

Después de la sentencia que se ventiló después de las 13 en el quinto piso de los Tribunales locales, se vivieron momentos de tensión, por el lado de la familia de Berdejo, y de felicidad en los allegados de Guerra.

El padre de Berdejo, el ex concejal Elio Berdejo, entró en shock y tuvo que ser atendido por personal médico. Desde el inicio del proceso, el hombre señaló que su hijo era un “perejil”.

 

Guzmán y Honorato fueron hallados acribillados el viernes 11 de octubre del 2013 en su casa de Vistalba. Ambos fueron ejecutados con pistolas calibre 9 milímetros.

La pareja chilena, de acuerdo a una pesquisa, era investigada por el tráfico de más de 300 kilos de cocaína a Europa. Justamente Berdejo era el policía de Mendoza que estaba a cargo del seguimiento en nuestras tierras y tenía acceso a las escuchas telefónicas que le estaban realizando.

Para el fiscal especial que instruyó el caso, Santiago Garay, Berdejo entró a la propiedad con fines de robo. Sabía que allí había dinero en efectivo y torturó a la pareja hasta matarla con el fin de sustraer el botín