El barrio La Favorita se encuentra conmocionado por la ola de suicidios que ha sacudido la zona desde noviembre, según mencionaron profesores de un colegio ubicado en el corazón de la humilde barriada del oeste de la Capital. En el lugar, mes a mes, se han quitado la vida cinco jóvenes de entre 12 y 16 años, y en los últimos días se logró rescatar del mismo final trágico a dos chicos. Se presume que la determinación la tomaron los menores tras jugar a la copa. Los detalles los investiga la fiscal especial Claudia Ríos.

“Desde el CEBA, junto con los centros deportivos y las instituciones del Estado, tratamos de demitificar el asunto del juego de la copa, que los rumores dicen que es el motivo de los suicidios; el problema es más profundo, son las carencias las que te llevan al punto de no querer vivir”, manifestó Marcelo Ortiz, docente de la institución educativa a la que asiste el grupo de chicos vinculados a los hechos.

A su vez, su colega Daniel Canselmo enumeró los principales conflictos que tienen los jóvenes en el complejo. “Son gente que comen poco, que están inmersos en una situación caótica, y que tienen una baja autoestima; ellos mismos nos han dicho: ‘¿A quién le importa que se muera un negro de La Favorita? Todos los suicidios pasaron desapercibidos'”.

 

Detrás del telón

Por el momento, los jóvenes relacionados con los suicidios se encuentran bajo tratamiento psicológico, aunque han solicitado a quienes se relacionan con ellos que no pregunten más sobre el tema. “Son muy cerrados, nosotros no queremos estar encima para no hostigarlos, tratamos de estar disponibles por si quieren decirnos qué piensa cada uno”, explicaron los profesores.

Dentro del colegio, las autoridades intentan disuadir a los estudiantes de obedecer el proceso que comenzó presuntamente con el juego de la copa. Los maestros relataron que entre los alumnos el rumor general es que el último en suicidarse deja el nombre del siguiente que debe quitarse la vida.

“Les indicamos que no es cierto que tengan que matarse si o si, que entre ellos mismos deben salvarse como grupo”, señaló Canselmo, quien destacó el que consideran la carencia principal: “los pibes no tienen proyectos de vida, no saben ni explicar lo que es un sueño”.

Tal y como informaron los profesores, el hermano de uno de los jóvenes que se suicidaron manifestó que ese factor es uno que lo ayudó a soportar las diversas dificultades que iba encontrando por crecer en su entorno. “Cuando era mas chico, yo quería jugar en primera, soñaba con eso, y es algo que mi hermano no tenía”, aseguró el familiar a los docentes.

Alarma comunitaria

Cuando comenzaron los casos a fines del año pasado, los vecinos tardaron en relacionar los suicidios entre sí, por creer que se trataba de casos aislados. “Después del último caso, la población tomó conciencia, y cuando desaparecieron dos chicos más se los encontró y se pudo salvarlos”, relató Ortiz.

Los cuerpos de las víctimas fueron encontrados en “la ripiera”, según los docentes. Se trata de un lugar de difícil acceso en las inmediaciones de La Favorita, donde puede resultar complejo encontrar a alguien a menos que se conozca la zona.

El siguiente problema se encuentra en la aparente espontaneidad con la que los menores aparecen muertos. Desde el colegio, afirmaron incluso que, el día anterior a uno de los suicidios, el joven corría jugando por los pasillos del CEBA, por lo que la noticia los sorprendió a todos.

Por lo tanto, Canselmo destacó un plan de trabajo entre los diferentes centros de contención que hay dentro del barrio, como lugares deportivos, artísticos y escuelas, para evitar nuevos hechos lamentables. “Se preparan equipos de contención junto con la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia, para ver la situación de los chicos y que toda la comunidad esté advertida sobre el problema”, afirmó.

Una de las soluciones ha sido diagramar estratégicamente un lugar que sirva de “refugio” para los chicos, donde puedan contar con recreación y contención para tener su espacio y sentirse seguros, según definieron los docentes. “Sucede que por problemas entre bandas, por ejemplo, un adolescente no puede ir hasta un centro deportivo porque sabe que por la zona lo quieren golpear, entonces tratamos de evitar estas situaciones y que todos puedan acudir a algún lugar”, explicó Ortiz.

Para finalizar, los profesores volvieron a destacar el papel que cumple la educación y la contención. “Es lo que necesitan, ellos vienen al colegio si quieren, porque nadie los manda sino que se interesan ellos, y hay que corresponder a ese interés para que se queden y se pueda trabajar con ellos”, resumió Canselmo.