El polémico video de una profesora de Literatura de un colegio de la UNcuyo que se dirige a sus alumnos en términos pocos correctos ha desatado diferentes comentarios, posiciones y opiniones sobre el desempeño de los docentes, el accionar de los alumnos y la violencia dentro de los establecimientos escolares.

Roxana Tambutto, directora de Bienestar Docente de la Dirección General de Escuelas, comentó a este diario que vio una sola vez el video y que como parte de la DGE reconoce que es cada vez más difícil dar clases porque la violencia “está instalada en la sociedad y explota en las escuelas”.

“No todos los docentes se estresan de la misma manera. Hay docentes que hacen magia, hay otros muy comprometidos que hasta ponen plata de su sueldo para comprarle materiales a los chicos. Pero muchos sienten que han perdido autoridad y es muy difícil combinar firmeza con calidad”, dijo Tambutto.

Por su lado, María Rosa Sfeir, directora de Orientación y Apoyo Interdisciplinario de la DGE, también focalizó sobre la violencia a nivel mundial que está naturalizada y analizó que lo que se ven el video de la profesora del DAD es “la muestra de lo que ocurre mundialmente, pero escrachando a una docente”.

“Lo que ocurrió con esta profesora no creo que sea algo que surgió de un momento para otro. Debe ser producto de un proceso y la exposición en las redes hace una doble victimización. Una de las lecturas que podemos realizar es que hay un corrimiento de los roles del adulto. El adulto debe cuidar, querer, proteger y poner límites a los menores. Y poner límites no es malo porque te da la posibilidad de aprender que está bien y que no”, dijo Sfeir.

Sin embargo, varios docentes aseguran que en los últimos años estar frente al aula se ha vuelto una actividad muy estresante ya que no sólo tienen que “lidiar con los caprichos de los alumnos”, sino que tienen que “manejarse con sumo cuidado para que no le llegue un mensaje erróneos a los padres” y después deban soportar agresiones verbales o físicas.

Cinthia Rodríguez es docente y contó que cada vez es más difícil imponer autoridad en el aula. “Los padres no les ponen límites en sus hogares, entonces cuando llegan a clases y un profesor como da órdenes no les gustas. En mi época, lo que decía el docente era palabra santa y siempre nos cuidábamos para que no fueran a llamar a nuestros padres porque era lo peor que te podía pasar. Hoy, eso cambió”,  expresó la maestra.

En este sentido, desde el gremio de los docentes privados Sadop, advirtieron que en la región de Cuyo el 72%  de los profesores de secundaria manifestaron sentirse estresados, mientras que el 68 de los maestros de primarias atraviesan la misma situación. De ellos, más del el 80% considera que el problema se relaciona con la docencia.

Marina Jaureguiberry, directora del Departamento Cymat del Sadop, aseguró que el malestar docente está muy vinculado con las condiciones de trabajo. Por ejemplo, “la excesiva cantidad de alumnos por curso es un tema señalado con fuerza y en forma recurrente, donde se pone de manifiesto la sobrecarga física y mental que esto implica como así también la urgencia en la necesidad de revertirlo”. La investigación reveló que los profesores de secundaria además de trabajar en varias escuelas, atienden una gran cantidad de cursos y alumnos: en promedio tienen siete cursos y 199 alumnos a su cargo.

El Sol intentó comunicarse con los representantes del SUTE para conocer la posición en la que se encuentran los docentes estatales, pero los sindicalistas no pudieron precisar datos ya que se encontraban en un congreso en Buenos Aires.

Por su lado, desde Recursos Humanos de la DGE confirmaron que el 1%  de los docentes mendocinos toman licencia por estrés laboral.  Hay cerca de 500 docentes con licencias que van desde 30 a 60 días.

“Esos 500 docentes son rotativos, ya que mientras alguno sale de la licencia entra otro. Es decir, que no son los mismos docentes siempre. Por lo general, lo que presentan son síndrome ansioso depresivo ocasionado por el trabajo”, explicaron desde esa área.

Además, consignaron que por problemas de salud mental, en 2013, 90 docentes realizaron cambio de funciones y 60, en 2014.