El celular 2612445 (…) está apagado desde hace más de 15 días. Cualquier llamada se corta bruscamente y entra directamente la casilla de mensajes de voz. Es el número de teléfono del sodero Mario Alberto Gómez. Este hombre de 53 años dejó de ser visto el 29 de mayo en el barrio El Jarillal, de Las Heras, y su familia radicó la denuncia en la Oficina Fiscal Nº5.
Para los investigadores policiales y judiciales se está frente a una causa de difícil resolución porque las señales de vida no aparecen. “No es un paradero tradicional donde un adolescente discutió con su familia y dejó su casa por algunas horas”, señalan.
Los testigos que han declarado en el expediente mencionan que este trabajador no tenía motivos aparentes para dejar su hogar. Más aún porque sus tres hijos chicos quedaron solos. El mayor tiene 18 años y sus hermanas 11 y 13.
“No es un paradero tradicional donde un adolescente discutió con su familia y dejó su casa por algunas horas”.
La única prueba positiva que sumó la instrucción fue que personal policial encontró el vehículo que usaba Gómez para movilizarse cotidianamente, una camioneta Dodge. Ante la gravedad del caso, la instrucción pasó hace pocas horas a manos de la fiscal especial Claudia Ríos.
Las primeras declaraciones que se recibieron en sede judicial –la causa fue investigada en principio por Virginia Rumbo– fueron de un hermano, el hijo y un vecino de Gómez.
Los tres coincidieron en que el sodero realizaba tres o cuatro actividades diarias: trabajar en la casa, llevar a sus hijas a la escuela e ir a un puesto de animales o al taller de un amigo. Agregaron que no presentaba enfermedades, y desconocían si lo aquejaban deudas económicas. Criaba a sus hijos sin una mujer desde hacía mucho tiempo, porque su pareja y madre de los adolescentes los abandonó hace más de nueve años.
Algunos detalles llamaron la atención de los detectives. Uno de ellos, relacionado con otra hija que tenía con una mujer llamada Daiana Belén Núñez, también de Las Heras.
Quizá, el único problema que mencionó uno de los declarantes estuvo centrado en las diferencias que mantuvo Gómez con la mamá de esta chica por el dinero mensual para la manutención.
Lo que saben
La primera declaración que recibió el expediente Pº57.030/15 por la averiguación de paradero fue la de Osvaldo Daniel Gómez (51), hermano del sodero. El hombre señaló ante un ayudante fiscal que se enteró por un vecino que su hermano había desaparecido. “Fui a los lugares que él suele frecuentar”, relató el declarante. Es decir, se dirigió hasta el puesto El Chañar, ubicado cerca de la fábrica Minetti, donde estaban sus animales. Allí entrevistó al puestero Juan, quien le dijo que había estado en ese lugar el día anterior. Este hombre le transmitió que Mario iba a ir al taller para hacer arreglar su camioneta. “De allí me fui al taller, que está frente a la cárcel de mujeres (de El Borbollón”, contó.
“No me preocupaba porque él solía llegar a veces tarde”.
El mecánico le dijo a Osvaldo, que su hermano había estado allí hasta las 18 del día anterior, cuando se fue a comprar unos repuestos.
Por su parte, el hijo del sodero, identificado como Kevin Gómez, de 18 años, señaló que la última vez que vio a su padre fue el jueves 28 de mayo durante la mañana, cuando salió en su camioneta Dodge bordó para llevar a una de sus hermanas a la escuela. Agregó que volvió a su casa minutos antes de las 22 y que sólo encontró a sus hermanas en el hogar. “No me preocupaba porque él solía llegar a veces tarde”, relató. Luego contó que, al otro día, se levantó y la camioneta no estaba en la casa. Si bien aclaró que no le llamaba la atención, al pasar las horas, los vecinos y un tío le dijeron que su padre había desaparecido. Asimismo, contó que la única novedad que le transmitieron, antes de ir a declarar, fue que la camioneta fue hallada frente a la escuela adonde iba a su hermana, en el barrio Cristo Redentor.
Con estas testimoniales, más el aporte de un vecino del barrio El Jarillal identificado como Víctor Antonio Herrera, quien dijo que Gómez no tenía muchos amigos y que también se dirigió hasta el puesto de animales que está ubicado camino a Villavicencio, la Justicia inició la búsqueda pero sin resultados positivos.
Cuando el expediente pasó a la fiscalía especial de Claudia Ríos se ordenaron nuevas declaraciones y comenzaron a realizar seguimientos al entorno del sodero, debido a que no hubo novedades concretas. Las hipótesis son muchas pero los detectives prefieren no arriesgar para profundizar la instrucción.
