La familia Perez Companc volverá a sus orígenes y es que el holding anunció la compra de la filial local de la sueca Skanska. De esa forma, retorna al negocio de los servicios petroleros, una de las primeras actividades del grupo en el año 1977, cuando se dedicaba a transportar petróleo en barcos para YPF.

La actual operación de Skanska está montada sobre los cimientos de Sade, una constructora que el grupo argentino vendió a los suecos en 1999, por US$ 70 millones. Era la época en que la familia se deshizo de negocios emblemáticos (como el Banco Río o la petrolera PeCom, vendida en 2002 a Petrobras). 

La operación se pactó en $ 900 millones. Eso es algo menos de US$ 100 millones a tipo de cambio oficial o cerca de US$ 60 millones a la cotización del “blue”, para una empresa cuyas ventas anuales superan los $ 3.100 millones, con 4.000 empleados.

¿Por qué la venta? Es claro que el caso de corrupción sacudió a la compañía en 2005 y ahora, salpicada también por el escándalo de Petrobras, busca desprenderse de su negocio. 

De esta manera, y desde el próximo mes de agosto, la filial de Skanska pasará a llamarse Pecom Servicios Energía. Los nuevos propietarios ya se presentaron ante las petroleras, que son sus clientes.

Aunque el precio del crudo está en caída, en Perez Companc son optimistas. “Hay buenas perspectivas para el futuro”, afirman. La industria local está pagando US$ 77 por el barril, contra cerca de US$ 50 del valor internacional. “Ese precio sostén va a continuar para el desarrollo de Vaca Muerta. Falta para que confluya con el valor internacional”, señalaron en Perez Companc.