Sustancias que hace unos años atrás fueron una solución para la industria y consumíamos habitualmente hoy se sabe que son perjudiciales para nuestra salud. Estamos hablando de las grasas trans.

Las grasas trans son un tipo de grasa vegetal que al ser sometida a procesos industriales de hidrogenación se transforma del estado líquido al sólido.

Este proceso se llama hidrogenación y sirve para incrementar el tiempo de vida útil de los alimentos asi como para mejorar el sabor y la textura de los mismos a bajo costo.

Es en 2006 cuando los expertos comenzaron a crear conciencia en los consumidores sobre los riesgos de su consumo. ¿Larazón?La mayoría de las grasas trans de nuestra alimentación provienen de alimentos procesados, los cuales están preparados con aceites vegetales parcialmente hidrogenados: margarinas, bollería industrial, galletas, papas fritas y otros snacks.

Investigaciones recientes han indicado que este tipo de grasas pueden ser nocivas para la salud, fundamentalmente debido a que elevan el colesterol “malo” (LDL) y los triglicéridos y bajan los niveles de colesterol “bueno” (HDL).

Esto implica que se produzca un desequilibrio metabólico asociado en los últimos tiempos a un mayor riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Según una investigación llevada a cabo por expertos de la Universidad de Oxford, es necesario reducir la ingesta de las grasas trans para reducir también el riesgo relacionado con la enfermedad cardiaca.

En Argentina el 16 de diciembre del 2010 se lanzó la iniciativa “Argentina 2014 Libre de Grasas Trans”.

La iniciativa buscó comunicar  a los consumidores sobre el efecto negativo que representa el consumo de grasas trans para la salud; como también a la industria para proporcionar información y herramientas que faciliten el cumplimiento de la normativa y así mejorar la calidad de todos los productos.

La reforma establece que: “El contenido de ácidos grasos trans de producción industrial en los alimentos no debe ser mayor a: 2% del total de grasas en aceites vegetales y margarinas destinadas al consumo directo y a 5% del total de grasas en el resto de los alimentos.

Resulta fundamental leer bien las etiquetas para identificar los alimentos que contienen este tipo de grasas  y poder así elegir correctamente aquellos que son más saludables.

¿Cuáles son los alimentos más convenientes?

Existen muchas opciones saludables para reemplazar los productos que contienen grandes cantidades de grasas trans.

Muchas personas optan por crema no láctea como una manera simple y barata de agregar sabor a su café de la mañana, lo que no se dan cuenta es que contiene grasas trans que pueden contribuir a un aumento del colesterol alto. La mejor opción es elegir leche descremada. Si te parece muy ligero, agrega entonces un poco de leche evaporada light. 

Reducir la ingesta de las grasas trans para reducir también el riesgo relacionado con la enfermedad cardiaca.

Comprar mezclas instantáneas para pasteles y glaseados puede ahorrarte tiempo en la cocina, pero muchos de estos productos tienen altas cantidades de grasas trans. Trata de hornear una torta desde cero en casa, no es tan difícil como parece y hasta puede resultar divertido. De esta manera, tendrás más control sobre la calidad de los ingredientes incluidos en tu bizcochuelo favorito.

Entre los alimentos congelados, trata de discernir entre las opciones nutritivas y los que contienen grasas trans y colesterol  leyendo las etiquetas, y elige los alimentos más cercanos a su forma natural. Las verduras y frutas congeladas para añadir a los guisos, sopas y batidos son una buena opción y busca fuentes de proteína magra o extra magra. Elige pescado que no esté empanizado, y recuerda que la forma de cocinar y servir también importa.

Durante años, la gente creía que la margarina era una opción mejor que la manteca. Luego nos enteramos de que está absolutamente llena de grasas trans. Para una dieta saludable para el corazón, elige una margarina suave, con la menor cantidad de grasa trans y saturadas, o prueba uno de las mantecas en spray, pues tienen menos grasa y menos calorías.

La comida rápida recibe una gran cantidad de culpa cuando hablamos de una dieta alta en colesterol, pero la realidad es que muchas cadenas de restaurantes ahora ofrecen opciones saludables para el corazón que puedes ordenar en lugar de aquellas comidas cargadas de grasas trans.

En un menú, busca alimentos que sean frescos y mantente alejado de los alimentos fritos y cosas cargadas con salsa de queso y condimentos. Inclínate por las ensaladas, el pescado a la parrilla o pollo, las papas al horno y fruta. 

Y recuerda que leyendo las etiquetas, informándonos sobre los productos que consumimos podemos tener una alimentación sana, rica y variada.

Lic. María Victoria Forlizzi

Mat.546

E-mail: sabornaturalmza@gmail.com