En mi mente, tal vez demasiado ingenua e idealista, siempre pensé que la única fuerza que puede mover el mundo es el amor. “Ñoña”, podrás decirme, pero creo que tiene más que ver con la física cuántica que con los Ositos cariñosos. Soy romántica hasta la médula. Y amante, de la comida. Comida y amor. En apariencia distintas, pero iguales. Cuánto más tiene que ver la comida con el corazón que con la panza. Ese hilo que une el chocolate con la felicidad, difícilmente tenga que ver con el estómago. A mí la comida me llega al corazón. La buena, la que se nutrió del amor. La primer papilla que preparaste para tu hijo, la comida que le hiciste a un novio en la adolescencia esperando amor eterno, el postre que cocinaste para tu papá en su día. Todos actos amorosamente-gastronómicos. Comida que no va a la panza, sino al corazón.

El amor, atrás de bambalinas, es capaz de crear sabores únicos. Eso se vive en Effe Cucina. Un reducto secreto que se esconde en plena quinta sección. Eso pasa en la casa que Fabio y Flo eligieron, decoraron y llenaron de ilusión, amor y sabores. Como muchas ciudades del mundo, Mendoza tiene estos espacios únicos a los que solamente se llega por amigos, datos y llamados.

Effe abre cada semana para pocas mesas, y la pareja que se conoció en Europa hace lo que mejor sabe hacer. Un menú de 5 exquisitos y bien logrados pasos. El mismo, cambia mensualmente y siempre está lleno de sorpresas. Entre lo que me tocó degustar a mí, tuve una de las experiencias más memorables que haya tenido en Mendoza. Un salteado de hongos con aceite de trufa y un huevo pochado. En nuestra mesa, cuando nos trajeron este paso, se hizo un silencio largo. Degustamos con seriedad y placer, y luego volvimos a hablar, sólo para decir: increíble. Y así se sucedieron platos, muy bien ejecutados, con sabores nítidos y repletos de sentimiento. No tiene sentido contarles un menú que ya cambió, pero sí, transmitir las sensaciones que esas preparaciones generaron en mi corazón.

Cuando una persona me pregunta a qué lugar puede ir porque es su aniversario, porque quiere sorprender a su pareja, o simplemente festejar en un ritual íntimo y repleto de sensaciones: siempre aparece entre los recomendados, la casa de Fabio y Flo. Un matrimonio italo-argentino que vino buscando un hogar que parece moverse a lo largo de toda la tierra. Donde sea que vayan llevarán su cocina, el ecléctico ciervo que decora el salón y una valija repleta de amor y sabores únicos.

Los entrevisté, y estas son sus respuestas:

La mejor rotisería de Mendoza es: La Campana

Un vino para sodear en ojotas en verano: Para eso se invento el Terma

Un vino para enamorar sería: Riesling de Luigi Bosca… puro amor

El mejor delivery de Mendoza: Por fin pizzería Vicente puso delivery en la 5ta

El mejor lugar para tomarse un café: Todavía estamos en la búsqueda

Momento de gula rima con: Pasta aleo olio e peperoncino

Lo mejor que comí en mi vida: Tagliatelled´astice (de bogavante)

Lo peor: No me acuerdo

Los lomos son de… no soy fan pero los de Di Giorgio en San Martín son una pasada y no se hable más. 

¿Qué vino pido en un bar/ restaurante si tengo $100/$150? Pinot Noir de Doña Paula Estate

Lo que mejor cocino es: Pescados y Mariscos

Te quito el saludo si le ponés a la comida: No le quito el saludo a nadie por comida

Lo mejor que uno puede hacer con un vino malo es: no usarlo

El mejor personaje con el que compartí un vino: fueron varios vinos y una cena en un pueblito de Austria, cocinamos y cenamos con Roger Waters