La nueva tendencia de negocios culinaria, sobre ruedas se llama food trucks o camiones de comida. El “boom” que se vive en Argentina como en otros países de la región ha permitido a muchos emprendedores de todos los niveles, lograr concretar su idea de negocio e invertir así sus recursos para instalar en forma su propia empresa.

Pese a que no existe un reglamento en el país que regule las operaciones de estos camiones de comida, el crecimiento sigue dándose con la instalación de nuevos camiones, en puntos estratégicos de Argentina, en donde se ofertan menús diversos, desde clásicos hasta de tipo gourmet.

Los food trucks o tráileres, camiones o remolques que funcionan actualmente en espacios privados, son un negocio expansivo en un momento paradójico para el sector en la Argentina: pese a la revalorización de la gastronomía como un disfrute cotidiano, los restaurantes y locales sufren por la caída de la rentabilidad. Aún sin una norma que los habilite a funcionar en las calles de la ciudad de Buenos Aires, estos formatos ya demuestran su potencial en ferias, recitales y eventos.

La ventaja de este tipo de negocios es que son muy abiertos y dan la oportunidad de innovar.

A nivel local, detrás de los más recientes pioneros llegaron muchos de sus colegas hostigados por la presión impositiva y los costos puertas adentro de los locales, y emprendedores, atraídos por la aparente sencillez del negocio. Con el tiempo, también grandes marcas se echaron a rodar para experimentar el nuevo canal que en poco tiempo se convirtió, en varios casos, en una unidad de negocio franquiciable, al igual que sus tiendas. De un puñado, el número de integrantes de esta categoría trepó hasta alrededor de un centenar, según el registro del gobierno porteño, que sigue sumando, mientras avanza en el diseño de un plan para implementar una prueba piloto. Esa expansión tracciona, en paralelo, un similar crecimiento de proveedores, como Mactrail, un fabricante de remolques para la náutica que se diversificó con tráileres gastronómicos acondicionados para la atención al público.

“Café Martínez” también lanzó esta nueva unidad de negocio franquiciable, disponible para eventos. Una tendencia creciente en las principales ciudades del mundo.

Inversión baja, menores costos fijos respecto de otros modelos gastronómicos y servicio simplificado son  características de este tipo de emprendimientos. Si se las toma en cuenta con un local tradicional, y siempre que el consumidor los escoja, la cuenta da más favorable al móvil en márgenes de rentabilidad operativa. La diferencia se hace con las variables de sueldos y alquileres, más bajos en el caso de la oferta callejera.

¿Una verdadera “mina de oro”?

Ernesto Lanusse, presidente de la Asociación Argentina de Food Trucks, experimentado en el rubro y dueño del ambulante Nómade, desalienta a los que se aventuran con una ilusión basada en la buena fama de los camiones, que se lucen en ocasiones eventuales. “En ferias como Masticar parece sencillo despachar cientos de pedidos en pocas horas, y hasta se puede facturar $ 18.000 diarios, pero no siempre es así. Esto recién empieza y no se puede pensar un negocio sobre la base de la foto de las ferias. Hay muchos que se lanzan sin tocar la calculadora ni tener en cuenta los impuestos, el personal en blanco y otros números. Pasó en los 90 con los locales y fracasaron“, advierte el también vicepresidente de Acelga, la asociación de cocineros y empresarios que organiza Masticar.

El éxito de una iniciativa, dice Lanusse, depende actualmente de la capacidad para vender el modelo en forma constante, porque no existen contratos que garanticen la continuidad del trabajo. “La rentabilidad es proporcional a la capacidad comercial del dueño del food truck y sus relaciones”, afirma. Y agrega un factor inmanejable que excede las habilidades del empresario: unas pocas nubes cargadas de lluvia pueden generar pérdidas importantes si la propuesta es al aire libre.

Identidad en las propuestas que se brindan al consumidor y sus diferentes tamaños y modalidades, son factores a tener en cuenta para instalar la marca del food truck entre diferentes públicos cautivos, potenciando así, las posibilidades que puede ofrecer este tipo de servicio.