Cuando hace una semana anunciaron repentinamente que el gran Victor Wooten daría un show en Mendoza, cientos de músicos comenzaron a arder de emoción. Y no es para menos, el bajista estadounidense es una leyenda y un sensei para los que aman el virtuosismo y las cuatro cuerdas.

Pero, hay algo más en él que un despliegue de técnica, que un  groove patentado… existe una naturalización del instrumento, un vibrar las melodías desde adentro y un diálogo inigualable  con sus Fodera Monarch y Ying yang

Victor Wooten se presentó en el Arena Maipú

Corrían las 21.30 en las agujas del reloj como corría la gente para llegar al show luchando contra el tránsito colapsado y una larga fila de personas que reclamaban ingresar,  rodeando la manzana. Pero, no estaban allí por Victor Wooten, si no por la Repandilla. Demostrando que cumbia y jazz pueden coexistir en un mismo espacio.

En el interior del Arena Maipú, una convención de músicos aguardaba que le cortaran el ticket para ocupar su lugar en el  Salón de los Olivos”. Una censo podría haber arrojado resultados esperados, el 90% de los bajistas de Mendoza se encontraban allí para admirar de cerca a  su maestro.

Youtube video

“Este show es acerca de la libertad y la expresión musical , así como también del disfrute. Queremos inspirar a la gente a vivir sus propios sueños como nosotros VIVIMOS  los nuestros”, prometía Wooten en una entrevista concedida al diario El Sol.

Una hora después de lo anunciado, así fue. Un concierto de lujo de “The Victor Wooten Trio”, con Regi Wooten en guitarra, y J.D. Blair en batería. Para el goce y para comprender que con perseverancia todo se puede lograr, solo hay que escuchar y seguir el ritmo.

Youtube video

Entre temas como What Did He Say, The lesson y Me and my bass guitar, Victor y su grupo no dejaron de bromear, de conversar a través de sus instrumentos y de contar anécdotas como cuando Regi le enseñó a tocar a los 2 años.

El público alucinó, rió con las morisquetas de J.D. Blair, aplaudió  las intervenciones de The Teacha y ovacionó el talento de Victor, que en un momento giró sobre su cuerpo 360º dejando su bajo suspendido para luego tomarlo y seguir tocando, como si nada.

Regi  (The Teacha) y Victor Wooten

Sobre el final del show, que duró más de dos horas, un clásico sublime “Amazing grace”. Volverían para el bis y para recibir el calor de los presentes, que ni en sus mejores sueños imaginaron poder tener al mejor bajista del mundo, ante ellos.