
Existen acciones que no ocurren a menudo, que se revelan contra el egoísmo. Que reconfortan el alma con su noble cometido y que se destacan por la simplicidad, por demostrar que la queja no es la única forma de demanda.
La convocatoria, llevada a cabo por un grupo de jóvenes, tenía como objetivo llamar la atención y subrayar, una vez más, un problema que los amantes de los animales y las personas razonables combaten todos los años para estas fechas, el uso de la pirotecnia. Cada globo llevaba enlazado un deseo para 2013 y guardaba el anhelo de que en este 31 de enero se reducirán los festejos explosivos.
Para las Fiestas, cientos de niños son víctimas de lesiones causadas por la pirotecnia. Mientras, los efectos en los animales son diversos y de diferente gravedad. Los perros suelen sentir temor y al huir pueden ser víctimas de accidentes o perderse. Las aves reaccionan frente a los estruendos con taquicardias que pueden provocarles la muerte y los gatos por lo general, corren detrás de los explosivos por simple curiosidad pudiendo ingerirlos, perder la vista o lesionarse, según informa la organización Especismo Cero.
Tirar petardos es parte de una tradición milenaria, los chinos lo hacen para alejar la mala suerte y atraer prosperidad porque los demonios temen a los sonidos fuertes. Sin embargo, esta forma de festejar sólo está provocando desdichas, cada petardo no espanta a los demonios, afecta a miles de animales, ancianos y niños.
Este año deberíamos seguir el ejemplo de estos chicos, quienes con su gran suelta de globos lograron producir alegría en cada una de las personas que se hizo presente en el lugar. Imitemos las acciones positivas y elevemos al cielo nuestros deseos para el nuevo ciclo, sin pirotecnia.
