En nuestra sociedad existen pequeños agentes de cambio. Seres que no se conforman con lo establecido y buscan, desde su aporte, mejorar el mundo en que habitamos. Por este motivo, el 1 de noviembre de 1944 Donald Watson fundó la Vegan Society, en el Reino Unido. Sesenta y ocho años después, sus escritos siguen vigente y sirven de argumento para explicar los factores que inciden negativamente aún, en nuestro planeta.

“Podemos ver claramente como nuestra civilización actual está basada en la explotación de animales de la misma manera que las civilizaciones del pasado estuvieron fundadas en la explotación de esclavos, y creemos que el destino espiritual del ser humano conducirá a que en el futuro contemplaremos con horror el hecho de que el hombre se alimentó de productos hechos con los cuerpos de otros animales”.

“El veganismo es una filosofía de vida que excluye todas las formas de explotación y crueldad hacia el reino animal e incluye una reverencia a la vida. En la práctica se aplica siguiendo una dieta vegetariana pura y anima el uso de alternativas para todas las materias derivadas parcial o totalmente de animales”.

Ánima, la Red Animalista Mendoza y Ecológicos Unidos, reunidos en el Parque Central, explicaron que su causa por los derechos de los animales conduce a una coherencia ética y que es mucho más que una cambio en su dieta diaria. Muchos pueden pensar que es difícil abandonar los productos derivados de los animales, pero tal cosa no es cierta si uno está dispuesto. Existen cientos de formas de suplantar esos supuestos “exquisitos bocados de muerte” con una nutrición que resulte más sana y beneficiosa para el organismo. Esto se debe a que los vegetarianos y veganos mantienen un mayor control sobre sus comidas, y su alimentación es más equilibrada, incorporando todos los nutrientes necesarios para tener un cuerpo saludable.