El pan casero volvió para quedarse. No solo porque permite controlar los ingredientes, sino porque preparar uno propio es una experiencia reconfortante.
En esta receta, la avena aporta fibra y textura, mientras que la miel le da un toque de dulzura natural y ayuda a mantener la humedad. El resultado es un pan tierno, saludable y lleno de sabor, ideal para comenzar el día con energía.
Ingredientes (para un pan mediano)
- 1 taza de harina integral
- 1 taza de harina común (000)
- 1 taza de avena tradicional
- 1 sobre (7 g) de levadura seca
- 1 cucharadita de sal
- 2 cucharadas de miel
- 2 cucharadas de aceite neutro (girasol o maíz)
- 1 taza de agua tibia (aprox.)
Preparación paso a paso
- Activar la levadura:
En un recipiente pequeño, mezclá el agua tibia, la miel y la levadura. Dejá reposar 10 minutos hasta que espume. - Preparar los secos:
En un bowl grande, combiná las harinas, la avena y la sal. Hacé un hueco en el centro. - Incorporar los líquidos:
Añadí la mezcla de levadura y el aceite. Integrá con una cuchara de madera y luego amasá hasta lograr una masa suave. Si está muy seca, agregá un chorrito más de agua. - Primer levado:
Tapá el bowl con un repasador y dejá reposar la masa durante 1 hora en un lugar cálido, hasta que duplique su volumen. - Dar forma y segundo levado:
Amasá nuevamente para desgasificar. Formá un pan y colocálo en un molde aceitado. Dejá reposar 30 minutos más. - Hornear:
Llevá al horno precalentado a 180 °C y cociná durante 35-40 minutos, hasta que esté dorado y suene hueco al golpear la base. - Enfriar:
Retirá del horno y dejá enfriar sobre una rejilla antes de cortar.
Consejos y variantes
- Podés agregar semillas de girasol, lino o chía para hacerlo más nutritivo.
- Si preferís un pan más dulce, sumá una cucharada extra de miel.
- También podés reemplazar parte del agua por leche tibia para una miga más suave.
