El entrenador y jugador de hockey sobre patines Claudio Iván Famar está preso desde el 23 de junio de este año. La fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual Virginia Rumbo pidió su captura por una serie de denuncias de niñas de entre 8 y 12 años, quienes aseguraron que sufrieron diversos tocamientos mientras asistían a sus clases para fortalecer su técnica en el club Godoy Cruz Antonio Tomba y en las canchas ubicadas en un supermercado de ese departamento.
En total, fueron siete las presentaciones que lo complicaron en la instrucción con el paso de las semanas y motivaron su encierro preventivo en la penitenciaría.
Cuando las denuncias se iban acumulando en la citada Unidad Fiscal, se conoció que Famar había sido imputado en el 2012 por abusar sexualmente de una amiga en su casa de la localidad de Chacras de Coria, en Luján. Esa investigación tuvo una testigo presencial y quedó prácticamente “cajoneada” en la fiscalía de la otrora Unidad Fiscal de Luján-Maipú, mientras era instruida por la fiscal Susana Muscianisi. Se reactivó a fines del citado mes, cuando trascendieron los casos de este año.
Rumbo modificó la calificación inicial –pasó de abuso sexual simple a abuso sexual agravado con acceso carnal cuando un médico forense declaró que la víctima presentó una lesión en la vagina que podía ser compatible con el roce de un pene– pero un tribunal integrado por los jueces Diego Lusverti, María Laura Guajardo y Carmen Magro entendió la semana pasada que el expediente había prescripto, entre otros argumentos, por el paso del tiempo sin que se llegara a una conclusión.
Famar fue desligado –por ahora– de esa causa pero seguirá detenido por las otras denuncias. El recorrido de ese expediente está lejos de finalizar, ya que podría tener un alcance internacional que afectaría a la provincia.
Los jueces entendieron que Rumbo no tenía la facultad de modificar la acusación inicial y también apuntaron contra el Ministerio Público por la inacción que tuvo en la instrucción, debido a que sólo se investigó durante 8 meses y el expediente no sumó ninguna otra foja hasta junio de este año.
Palabras más, palabras menos, por lo que contaron las fuentes a El Sol, los magistrados de segunda instancia cuestionaron indirectamente a la fiscal que trabajó inicialmente esa causa (Muscianisi), debido a que realizó algunas medidas pero nunca clausuró la instrucción con un requerimiento de elevación a juicio, agregando que el paso de los años terminó beneficiando al imputado sin que la víctima recibiera una respuesta.
Debido a esto, trascendió por las fuentes, que la causa llegará a la Suprema Corte a través de un recurso de casación que elevaría la fiscalía. Así las cosas, serán los ministros del máximo tribunal de Justicia los que tengan la “última palabra” para definir si finalmente prescribió la causa.
Pero no todo terminaría allí: si la Corte confirma que no hay nada más que hacer en esa causa, el entorno de la denunciante se encuentra evaluando llevar el caso hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos, debido a que el Estado, en este caso, el Ministerio Público, no le dio una respuesta durante más de una década. “Hay una víctima sin justicia, sin derecho a la verdad, a saber qué le sucedió”, contaron fuentes que hablaron con este diario.
La vieja denuncia contra Famar generó un fuerte impacto en los Tribunales provinciales, más cuando se conoció la resolución del citado tribunal. Básicamente, los jueces dejaron en claro que la relación entre el Poder Judicial con el Ministerio Público no es del todo sana y clara en lo que respecta a criterios, dejando una doble conclusión.
Argumentaron la prescripción en que el Ministerio Público no presentó pruebas contundentes para sostener el cambio de calificación (la más fuerte fue la declaración del médico forense que realizó hace 11 años los estudios que confirmaron el abuso, quien fue citado recientemente para que explique sus conclusiones) y que la causa dejó de tener actividad a principios del 2013, evidenciando la falta de respuestas del órgano acusador a la chica que, por aquellos días, tenía 18 años.
Por su parte, la llamada “causa madre”, que comprende las otras siete denuncias de las pequeñas deportistas que tomaban clases con Famar, continúa avanzando en la fiscalía de Rumbo. Una de las pequeñas ya declaró y confirmó la denuncia en Cámara Gesell y se fijaron fechas para nuevas audiencias en ese reciento especialmente acondicionado para que declaren los menores. A su vez, los padres –y denunciantes– de las pequeñas continúan declarando en la causa.
Desde el inicio
Los casos de presunto abuso sexual contra menores en el ámbito del hockey sobre patines comenzó cuando una niña de 10 años rompió el silencio y le contó a su madre experiencias traumáticas que había vivido durante algunas clases de perfeccionamiento, lo cual desencadenó una ola de revelaciones similares por parte de otras compañeritas deportistas.
La mamá de la pequeña la interrogó hasta que su hija finalmente le reveló que el entrenador había abusado de ella en una habitación cercana a las canchas.Según el testimonio de la menor, quien ya declaró en Cámara Gesell, Famar la había llevado a un sector específico de las canchas con la excusa de realizar ejercicios de estiramiento, pero, en su lugar, aprovechó la situación para realizar tocamientos indebidos en sus genitales.
Con el paso de las horas, se descubrió que este no era el primer incidente de contacto inapropiado por parte del adiestrador. Otros padres hablaron con sus hijas y también confesaron que se habían sentido incómodas por los tocamientos que hacía el sospechoso.
Famar, de 32 años, era responsable de todas las categorías de hockey sobre patines masculino, así como del equipo femenino senior del Tomba y daba clases para mejorar el rendimiento de los jóvenes deportistas. Quedó complicado y se ordenó su detención.
Cuando estaba tras las rejas, se conoció que una amiga lo había denunciado por haberla sometido sexualmente el día de su cumpleaños, en octubre del 2012, en su casa. La joven, de 18 años, aseguró que una amiga le contó que Famar se metió a la cama de ella mientras dormía y comenzó a realizar movimientos sexuales arriba de ella.
El hockista fue imputado por abuso sexual simple y quedó en la nada. No presentó avances en la fiscalía durante años y la semana pasada un tribunal entendió que prescribió por inacción del Ministerio Público.
