Un reciente informe de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sostiene que, en todo el mundo, una de cada tres mujeres ha sufrido violencia sexual.
En la mayoría de los casos esos hechos son perpetrados por varones que, generalmente, son parejas de las víctimas. Pero existe un pequeño porcentaje de casos que tienen como victimario a una persona del mismo género.
En Mendoza, una denuncia de esas características se registró en 2015, cuando una joven de 21 años se presentó ante la Justicia y aseguró haber sido víctima de reiteradas vejaciones por parte de una ex novia de su madre, una mujer que supo ser funcionaria de PAMI y candidata a diputada nacional por el justicialismo.
Seis años después, la joven, que está cerca de cumplir 28 años, continúa luchando para obtener justicia y derribar los prejuicios, a sabiendas de que no es lo usual haber denunciado a una persona de su mismo sexo y no del género contrario, como sucede en la mayoría de los casos
En charla con El Sol, el querellante Ariel Civit y la denunciante -se reserva la identidad porque se trata de una causa de instancia privada- coincidieron en que la fiscal Virginia Rumbo, a cargo del expediente, “no actuó de la misma forma en que lo hace la Justicia en denuncias contra varones”.
La presunta autora de los abusos, de 47 años, no ha sido imputada y sólo se le tomó una declaración informativa, que es cuando se está entre ser imputado y testigo. Debido a eso, ha logrado evadir los pedidos para ser sometida a los peritajes correspondientes, entendieron desde la querella.
Mientras tanto la denunciante, que ahora vive afuera de la provincia, continúa realizando abordajes con especialistas a través de videollamadas para sumar prueba a la causa, pese a los años que han pasado.
Anteriormente, el Cuerpo Médico Forense (CMF) hizo un peritaje sobre la joven, del cual surgió que existían indicios que daban cuenta que fue víctima de violencia sexual.
Así las cosas, a la espera de que se finalicen esas evaluaciones y la recepción de algunos testimoniales, la joven denunciante espera que el expediente avance y se haga justicia.
Desde la fiscalía trascendió que el caso no está cerrado y que continúa su trámite correspondiente.
En detalle
De la declaración de la joven denunciante surge que, en el 2015, la presunta abusadora comenzó a acercarse a ella. La conocía desde que era niña, ya que hacía más de una década que era amiga de su madre, con quien había sido compañera de trabajo y también mantuvo una breve relación sentimental.
La muchacha describió que, por aquel entonces, se encontraba con problemas personales, estaba definiendo su identidad sexual y tenía “las típicas dudas que tiene cualquier persona de esa edad”, que empieza a enfrentarse al mundo adulto, detalló.
En el expediente consta que la sospechosa le ofreció la posibilidad de actuar en la política, en el espacio del Frente para la Victoria (FPV), para el que la mujer militaba activamente y con el que la joven simpatizaba.
De acuerdo con su versión, la mujer comenzó a hacerle insinuaciones sexuales, en tono de broma, pero que terminaron teniendo una finalidad.
En una oportunidad, dijo que se encontraba en la casa de la acusada y le propuso tomar un trago. Al parecer, le sirvió una bebida llamada absenta, la cual puede producir alteraciones en los sentidos, por lo que la chica se sintió extraña y mareada.
Según la denuncia, esa situación fue aprovechada por la mujer, quien la llevó a la cama, la recostó y le quitó la ropa. Acto seguido, intentó besarla y le practicó sexo oral, aprovechándose de su estado, sostiene en su declaración.

Al día siguiente, la joven le pidió a la mujer que la llevara a su casa y le pidió expresamente que no volviera a intentar tener contactos físicos con ella.
Pero la denunciada continuó contactándola y le dijo, en otra oportunidad, que deseaba hacerle un regalo, con deseos de retomar su amistad. Tras eso, fueron al boliche Estación Miró, en Guaymallén, donde la mujer intentó besar a la muchacha nuevamente, lo que generó un nuevo rechazo de su parte.
La joven decidió irse del local bailable, pero la mujer la siguió y le ofreció llevarla a su casa. Sin embargo, antes de dejarla en su domicilio, aprovechó su estado de ebriedad, la abordó nuevamente, la penetró con los dedos y le practicó sexo oral, afirma el relato.
Pese a las constantes negativas por parte de la chica, la sospechosa siguió con sus esfuerzos por conquistarla y la invitaba a reuniones de su partido político. Así, logró atraerla y ganarse nuevamente su confianza, por lo que la invitó a pasar una noche en un hotel.
En ese lugar, volvió a acercarse a ella con intenciones sexuales. Pero la denunciante aseguró que sintió asco e intentó evitarla, le explicó que era un error y estaba angustiada. Pero eso provocó furia en la mujer, quien comenzó a gritarle, la tomó de los brazos y le dijo: “No llorés hija de puta, bancatelá, ahora me vas a hacer acabar”, mientras con el cuerpo rozaba sus partes íntimas.
Tras ese episodio, la chica decidió interrumpir totalmente la relación con la mujer. Pero no fue fácil: en otra ocasión, la encontró en un bar del paseo Alameda y la señalada abusadora la abordó en los baños y la increpó porque no le respondía los mensajes y las llamadas. Ante eso, la muchacha debió retirarse del lugar.
Debido a lo que había vivido, la joven decidió irse de vacaciones a Chile para despejarse y evitar encontrarse con la mujer. Pero fue durante su estadía en el vecino país, que la denunciada mantuvo un conflicto con su madre y la agredió físicamente.
Por esa razón, cuando regresó de las vacaciones, decidió contarle a su progenitora lo que le había sucedido y radicó la denuncia correspondiente ante la Justicia.
El testimonio
En conversación con El Sol, la denunciante sostuvo que decidió hacer público su caso, debido a la cantidad de años que lleva el expediente en la Justicia y la poca respuesta que tuvo hasta el momento.
La chica contó que la amiga de su madre era una persona de su confianza y jamás esperó que podría abusarla sexualmente. Agregó que la situación la dejó en un estado de depresión y terminó abandonando la carrera de Medicina, que estaba cursando por aquel entonces.
También explicó que le costó decidirse por radicar la denuncia, debido a que durante un tiempo “no quería recordar la historia” y hasta se sentía culpable por lo que le había sucedido.
Además, reveló que, al tratarse de una denuncia por abuso entre mujeres, eso pudo haber provocado un lento avance de la investigación, debido a los prejuicios: “Ella era como una madrastra para mí, entonces, si hubiese sido un hombre todo sería más fácil, hubiese dicho ‘me abusó mi padrastro’”.
