La investigación judicial y policial por la desaparición de Sebastián Codina Bandes, el joven de que fue visto por última vez en enero de 2023 cuando tenía 26 años, sumó un nuevo capítulo este martes con la detención de Ariel Alejandro Rosales, señalado como presunto coautor de un crimen.
Si bien esa es la teoría principal, nunca se halló un cadáver y por eso continúa activa una recompensa de 10.500.000 pesos para quienes aporten datos certeros sobre su paradero. La medida fue ejecutada por detectives de la División Homicidios de Investigaciones en Las Heras, durante dos allanamientos simultáneos en propiedades de calle Río Juramento, en el distrito El Algarrobal.
El operativo se concentró en dos inmuebles. En el primero, ubicado en el número 3660, los efectivos lograron detener a Rosales y secuestrar un teléfono celular Samsung, considerado clave para la causa. En la vivienda contigua no se hallaron elementos de interés. El joven de 28 años quedó a disposición del fiscal Gustavo Pirrello, quien ordenó su imputación por homicidio simple en calidad de coautor.
El caso no es nuevo para el Ministerio Público y la Policía y ha tenido varios puntos altos. En noviembre del año pasado ya había sido detenido Daniel Rosales, padre del nuevo sospechoso. Sin embargo, recuperó la libertad días después -antes de que venciera el plazo para solicitar la prisión preventiva-, ya que los indicios recolectados en ese momento no eran suficientes para sostener la medida de coerción ante un juez. El hombre continúa sometido a proceso bajo investigación.
Caso Sebastián Codina: quién es el detenido y cuál es el peritaje clave que podría definir su futuro
La causa por la desaparición de Darío Sebastián Codina Bandes mutó de una búsqueda de paradero a una investigación por homicidio en las últimas semanas. Fue a partir de una serie de testimoniales que se incorporaron en la causa y apuntaron…
La desaparición de Codina se remonta a la madrugada del 17 de enero de 2023. Aquella noche, el joven fue visto por última vez en la plaza del barrio Unimev, en Guaymallén, donde se había reunido con amigos.
Horas después, le escribió a una amiga para avisarle que regresaba a la habitación que alquilaba dentro de la Feria del Usado de Rodeo de la Cruz, lugar que compartía con Ariel Rosales. Desde ese momento, no se tuvo más contacto con él.
En los días siguientes, la familia denunció su desaparición y la causa se inició como una búsqueda de paradero. Se realizaron rastrillajes en la zona y averiguaciones en los lugares que frecuentaba, pero no surgió ninguna pista concluyente. Ante la falta de avances, el Ministerio de Seguridad ofreció una recompensa con un monto que fue creciendo con el paso del tiempo.
El expediente tomó un giro a fines del año pasado, cuando testigos rompieron el silencio y declararon que la convivencia entre Codina y Rosales estaba marcada por conflictos, peleas por dinero y problemas con el alcohol. Según esas declaraciones, el 17 de enero ambos discutieron en la habitación y los Rosales lo atacaron, quienes le habrían dado muerte y posteriormente habrían descartado el cadáver.
A partir de esos nuevos elementos, el fiscal Pirrello pidió la captura de Daniel Rosales y en las últimas horas avanzó con hijo Ariel. No obstante, la principal dificultad que enfrentan los pesquisas es sostener la detención con pruebas suficientes para solicitar la medida cautelar que afecta la libertad.
En las próximas semanas se desarrollarán nuevas testimoniales y pericias tecnológicas sobre los celulares secuestrados, las que podrían aportar información decisiva para intentar confirmar la teoría de la fiscalía. Esperan que el nuevo detenido no corra la misma fuerte que su padre el año pasado.
