El empleado de mantenimiento que durante meses robó teléfonos celulares y otros elementos probatorios de las oficinas de la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos en el Polo Judicial fue condenado este lunes a cuatro años de prisión efectiva mediante un juicio abreviado.
Se trata de Walter Alejandro Morán Murúa, quien admitió su responsabilidad en una serie de hechos -22 en total- que provocaron un fuerte impacto dentro del Ministerio Público Fiscal y derivaron en una investigación reservada encabezada por la fiscal de Homicidios y Violencia Institucional Andrea Cecilia Lazo.
El acuerdo fue homologado por el juez David Mangiafico por la calificación de hurto simple y causas acumuladas por sustracción de objetos destinados a servir de prueba.
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La causa se transformó en uno de los escándalos judiciales más resonantes de los últimos años luego de que se descubriera que el acusado, de 39 años, aprovechaba su condición de trabajador de una empresa tercerizada de limpieza y mantenimiento para acceder durante la madrugada a sectores restringidos del edificio judicial, tal como reveló El Sol el año pasado en una serie de informes.
Según determinó la pesquisa, ingresaba a oficinas fiscales y se apoderaba principalmente de teléfonos celulares que habían sido secuestrados en investigaciones penales y permanecían bajo custodia judicial como evidencia en expedientes en trámite. Además, quedó comprobado que se llevó casi 200 mil pesos.
La investigación se desarrolló durante varios meses bajo estricta reserva. Por cuestiones de competencia y para evitar filtraciones, el expediente quedó en manos de la fiscal Lazo, quien coordinó las medidas con personal de la División Escuchas Telefónicas y Antisecuestros Extorsivos de Investigaciones.
Los detectives reconstruyeron movimientos, analizaron registros de cámaras de seguridad y realizaron seguimientos que permitieron establecer el mecanismo utilizado por Morán para retirar los elementos sin despertar sospechas dentro del complejo judicial.
Cuando la pesquisa reunió pruebas suficientes, la fiscal ordenó una batería de 22 allanamientos simultáneos en distintos puntos del Gran Mendoza y del Este provincial. Los procedimientos se desplegaron en Las Heras, Guaymallén, Godoy Cruz, Maipú, San Martín y Luján de Cuyo, y permitieron recuperar alrededor de 40 teléfonos celulares de distintas marcas que habían sido sustraídos de las dependencias judiciales.
Muchos de los aparatos conservaban fundas, accesorios y otras características que facilitaron su vinculación con las causas penales de las que habían desaparecido.
Uno de los procedimientos más importantes se realizó en el domicilio del propio acusado, ubicado en calle Tomás Guido al 900 de Las Heras. Allí los investigadores secuestraron once teléfonos celulares, entre ellos equipos iPhone, Samsung, Motorola, Redmi y ZTE. Además, hallaron un cargador compatible con un arma de fuego que también fue incorporado a la investigación.
El operativo terminó con la detención de Morán y permitió confirmar buena parte de la hipótesis que venía desarrollando la fiscalía.
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La pesquisa también permitió reconstruir el circuito de comercialización de los aparatos robados. Diversos teléfonos fueron localizados en viviendas particulares y comercios donde habían sido revendidos. Decenas de compradores fueron convocados a declarar como testigos para determinar de qué manera habían adquirido los dispositivos y si conocían su origen.
Incluso, un vecino del acusado quedó inicialmente bajo sospecha por presunto encubrimiento tras encontrarse equipos vinculados con la maniobra.
Durante los primeros meses de la investigación surgieron especulaciones sobre una eventual participación de efectivos policiales encargados de la seguridad del Polo Judicial.
Sin embargo, el avance de la causa descartó completamente esa posibilidad. Las medidas probatorias permitieron concluir que Morán actuaba en soledad y que utilizaba el conocimiento adquirido por su trabajo cotidiano dentro del edificio para identificar los sectores donde se almacenaban los elementos secuestrados y concretar las sustracciones sin llamar la atención.
