Ayer declaró el único acusado que faltaba: Fernando Sosa, quien involucró en el hecho a César Masseta y a Flavia Castro (su hermanastra), no así al otro acusado: Juan Bravo. A este y a su esposa, que también fue involucrada en principio, Deolinda Ureta, dijo no conocerlos antes del hecho. Según los dichos de Sosa, él habría estado con Masseta en la mañana del 27 de febrero del 2004, cuando el chico ya estaba cautivo y los secuestradores se comunicaban con la familia y pedían 100.000 pesos a cambio de la liberación del niño.

       Una de esas llamadas las habría efectuado Sosa, a pedido de Masseta, “porque no le iban a conocer la voz”. “El (por Masseta) me dijo que preguntara si estaba la plata”, confió ayer Sosa. En otro pasaje de su indagatoria, Sosa expresó ante el Tribunal que Masseta había sido enviado por su hermana para que él interviniera en esa llamada a los padres del menor secuestrado. Sosa recién fue detenido el 27 de abril, dos meses después del hecho. Sin embargo, en su momento, Masseta negó en su declaración haber visto a Sosa. Para hoy está previsto escuchar al Tribunal de la Segunda Cámara del Crimen, el que dictará la sentencia.