Lo que debía ser un viaje de placer por las aguas cristalinas del Caribe se convirtió en una pesadilla sanitaria para cientos de pasajeros a bordo del Caribbean Princess. La embarcación, perteneciente a la empresa Princess Cruises, reportó un brote masivo de norovirus que ya afectó a 102 pasajeros y 13 miembros de la tripulación. El foco infeccioso, detectado poco después de que la nave zarpara desde Fort Lauderdale el 29 de abril, obligó a las autoridades del barco a declarar el estado de emergencia.
El norovirus es conocido en el ámbito médico por su extrema facilidad de propagación en espacios cerrados, lo que provocó cuadros de gastroenteritis aguda, vómitos, fiebre y deshidratación entre los afectados.
Según los datos proporcionados por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), el contagio alcanzó rápidamente a una parte significativa del pasaje, transformando la dinámica del crucero en una crisis de salud pública en medio del océano. Decenas de personas permanecen aisladas en sus camarotes para intentar frenar la transmisión del virus.
Ante la gravedad de la situación y la proliferación de síntomas, la compañía responsable debió implementar medidas drásticas. Se reforzaron los protocolos de desinfección y limpieza en todas las áreas comunes y se suspendieron las actividades grupales, con el objetivo de contener el foco infeccioso en una nave que transporta a más de 3.100 personas. El personal del barco ha trabajado intensamente para asistir a los enfermos, mientras el resto de los viajeros convive con la incertidumbre y el encierro preventivo.
Se espera que el Caribbean Princess atraque finalmente en Puerto Cañaveral este lunes 11 de mayo.
Al llegar, el buque será recibido por un equipo de autoridades sanitarias que realizará una inspección profunda y una desinfección total de las instalaciones antes de que se autorice cualquier nueva salida.
