En un fallo que reconoce la realidad de la violencia de género, la jueza Mirna Montaldi dictó este jueves el sobreseimiento definitivo de María Fernanda Vargas Terrera, de 30 años, quien en marzo del año pasado y embarazada de 37 semanas, se vio forzada a actuar en legítima defensa contra su pareja y padre de sus cuatro hijos, Exequiel Alexander Ponce, tras un episodio de violencia extrema que terminó trágicamente.
La mujer tomó un cuchillo mientras era golpeada y acribilló a Ponce, de 31 años, en la casa que compartían en el barrio Sarmiento de Godoy Cruz.
Según consta en el expediente judicial, la magistrada hizo lugar al pedido formulado por la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, quien tras una investigación que duró poco más de un año, determinó que Vargas Terrera actuó amparada por la figura de la legítima defensa contemplada en el artículo 34 inciso 6 del Código Penal.
La investigación reveló que la pareja mantuvo una relación durante 13 años, caracterizada por “episodios recurrentes de violencia física, psicológica y de celos, agravados por el consumo de drogas por parte de Ponce”. Fruto de esa unión nacieron inicialmente tres hijos.
Al momento del hecho, ocurrido el 29 de marzo de 2024, la mujer estaba a pocos días de dar a luz. Los informes médicos posteriores confirmaron que la joven presentaba “escoriaciones y moretones de reciente y vieja data en brazos, piernas y rostro”, evidencia física del maltrato sostenido que venía sufriendo.
Los pesquisas reconstruyeron que, aproximadamente a la 1 de ese día, Ponce comenzó a agredir a su pareja. Ante la gravedad de la situación, María Fernanda solicitó a su padre, Guillermo Vargas, quien también residía en el domicilio, que llamara a los padres de Ponce para que acudieran a buscarlo.
La respuesta de Ponce escaló la violencia: amenazó con matar a sus propios hijos y a María Fernanda si se alertaba a alguien. Acto seguido, comenzó a asfixiarla tomándola del cuello. En un acto desesperado por salvar su vida y la de su bebé por nacer, Vargas Terrera logró zafarse del agresor y, en un intento por defenderse, tomó un cuchillo con el que hirió a Ponce en el tórax.
A pesar de que vecinos trasladaron al sujeto al Hospital del Carmen, los médicos no pudieron salvar su vida.
Lo que siguió para la joven madre fue igualmente dramático. Mientras era entrevistada por funcionarios policiales y judiciales tras el hecho, comenzó con contracciones y entró en trabajo de parto, debiendo ser trasladada de urgencia al Hospital Lagomaggiore de Ciudad. Esa misma tarde dio a luz a su cuarto hijo.
El sobreseimiento dictado por la jueza Montaldi reconoce que Vargas Terrera actuó impulsada por la necesidad de preservar su vida ante una agresión inminente y letal.
