Luis Omar Díaz Pitón tenía 61 años, era productor rural y solía vender sus productos en la Feria del Acceso Este, en Guaymallén. La madrugada del sábado 30 del mes pasado fue hallado gravemente herido en su casa del distrito de Chapanay, en San Martín. 

Lo habían atado de manos y piernas y fue víctima de una brutal golpiza. Después ser trasladado al Hospital Central, los médicos le diagnosticaron muerte cerebral. Tres días después, su cuerpo no resistió y dejó de existir

Este fin de semana, se cumplirán dos semanas desde que el hombre fue blanco de la salvaje agresión y el caso prácticamente no tuvo avances.

Si bien para el fiscal de San Martín-La Colonia Gustavo Jadur se trató de un asalto, no está claro si los autores robaron algún dinero que tenía guardado, ya en su vivienda no faltaba ninguna pertenencia de valor. 

Más allá de eso, por las características del hecho de sangre y por la ola de robos que viene golpeando en el último tiempo a las comunidades rurales de la Zona Este, los pesquisas están convencidos de que se trató un hecho de inseguridad.

La hipótesis es que un grupo de malvivientes torturó a Díaz para que les entregara los ahorros o ganancias de su trabajo, que pudo haber tenido guardadas en su domicilio.

Por eso, creen, lo ataron y lo golpearon para que “cantara” y una vez que se obtuvieron lo que buscaban se dieron a la fuga y lo dejaron tirado en el piso, cubierto de sangre y al borde de la muerte. 

Por ese motivo, una línea investigativa sostiene que los homicidas contaban con el dato sobre la plata que manejaba la víctima y fueron en busca de un botín en concreto y esa sería la razón por la que no se llevaron los electrodomésticos (heladera, televisores, equipo de música, etc.) y otros objetos del inmueble. 

No obstante, por ahora todo son conjeturas y no hay ninguna pista firme. La esperanza está puesta en el resultado final de las huellas y rastros levantados por la Policía Científica en la escena, el informe final de la necropsia y los trabajos de campo de la Unidad Investigativa Departamental San Martín (UID). 

Esto, principalmente, porque se trata una causa sin testigos presenciales directos o indirectos, ya que se trata de una zona prácticamente inhabitada y la casa más cercana, ubicada a unos 300 metros, es la del hermano de Díaz, que fue quien lo encontró gravemente herido horas después de la agresión. 

Ante ese contexto, mucho menos existe alguna cámara que haya registrado los movimientos previos o posteriores de los autores. 

Así las cosas, el fiscal del caso y su equipo de trabajo se encuentran frente a investigación complicada, pero confían en que haya avances en los próximos días, explicaron fuentes judiciales consultadas.

El hecho

Fue la mañana del sábado 30 de junio cuando el hermano de Díaz fue a visitarlo a su casa, localizada dentro de la finca de tres hectáreas de su propiedad, en la citada localidad rural sanmartiniana. 

Al ingresar, el hombre encontró a su familiar tendido en su habitación, completamente ensangrentado y con diversas heridas en su cuerpo, pero aún con signos vitales, que eran débiles. 

Con ayuda de un vecino que pasaba por allí, consiguió dar aviso a la línea de emergencias 911 y una comisión policial se desplazó hasta la escena.

Casi al mismo tiempo, una ambulancia del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) y fue estabilizado por un médico. Cuando lo estaban cargando a la ambulancia, advirtieron que tenía las manos y los pies atados, situación que no habían notado por la cantidad de sangre que cubría su cuerpo. 

Díaz fue internado en Terapia Intensiva del Hospital Central y con el paso de las horas los profesionales de la salud que su estado era irreversible: tenía muerte cerebral. 

El martes 2 de agosto, desde el efector público de calle Alem informaron que el hombre había fallecido.