Después unos alegatos calientes y varias horas de deliberación, el jurado popular no llegó a un veredicto la noche de este jueves y el juicio por el crimen del médico León Domingo Burela Yanchina (64), ocurrido hace más de tres años en Las Heras, se declaró estancado.
Los doce ciudadanos que conformaron el tribunal no alcanzaron la unanimidad con respecto a la situación de las imputadas Elizabeth Ventura, esposa de la víctima, y Mónica Castro, más conocida como la “bruja”.
Ante eso, todo quedó en manos de la fiscal de Homicidios Claudia Ríos, quien, bajo las directivas del fiscal en jefe Fernando Guzzo, desistió de continuar con el ejercicio de la acusación.
Así, el juez técnico Agustín Chacón absolvió a las dos mujeres y dispuso la inmediata liberación de ambas, aunque Ventura continuará alojada en el penal porque está imputada por un caso de abuso sexual contra otra interna.
Por su parte, en paralelo continúa la investigación que busca identificar al sujeto que ejecutó a Burela en su domicilio, quien hasta este jueves permanecía como un NN.

Durante los alegatos de clausura que se desarrollaron en horas de la mañana, la fiscal del caso disparó duras críticas contra los defensores y el querellante que representa a los hijos del médico, a quienes acusó de intentar deslegitimar el trabajo del Ministerio Publico a lo largo del debate por jurados.
Seguidamente, exhibió una serie de pruebas, entre las que se destacaron una serie de escuchas telefónicas que comprometieron seriamente a las dos acusadas, en las que se pudo escuchar a ambas hablando sobre el crimen por encargo.
“¿Vos sos la que guardas secretos? Decile pues que mataste a tu marido, que mandaste a matar a tu marido. Si le contás todo”, le dijo la “bruja” a Ventura durante una llamada que mantuvieron meses después del hecho de sangre.
La conversación después de que la viuda le contó algunas confidencias a la empleada doméstica de Castro, situación que molesto a esta última y motivó el reproche que terminó colocando a ambas en el centro de las sospechas.

Con respecto a ese análisis de comunicaciones telefónicas, la fiscal de Homicidios también hizo hincapié en las interacciones que hubo entre mensajes de texto y llamadas entre Ventura y Castro, con el objetivo de demostrar la colaboración para la planificación del asesinato.
Ríos también enseñó al jurado una reconstrucción digital del ataque contra el médico, en la cual se observó que Ventura le abrió las puertas de su casa al asesino a sueldo y se fue corriendo mientras le disparaban a su marido.
Además, la representante del Ministerio Público descartó que se pueda haber tratado de un hecho de inseguridad, ya que en la vivienda había varios elementos de valor que no fueron sustraídos y el desorden que se encontró en la escena era el que usualmente solía tener la familia Burela, por lo que no correspondía a que el autor estuvo buscando pertenencias o dinero para robar.
En la misma línea, la querellante oficial Claudia Vélez -en representación de los hermanos de Burela- respaldó la hipótesis de la Fiscalía y también solicitó un veredicto de culpabilidad por la calificación más dura.

Luego fue el turno de Francisco Castro, quien patrocina legalmente a los hijos del médico y de Ventura. El letrado sostuvo que a la víctima la mataron por un “ajuste de cuentas” y que era “una muerte anunciada”.
Para eso, se apoyó en una serie de hechos delictivos de los que fue víctima Burela en los últimos años y que motivaron a que, en ocasiones, llegara a portar dos armas de fuego al mismo tiempo y que estuviese “obsesionado con la inseguridad”.
Con esos argumentos, el abogado Castro pidió a los jueces de los hechos que un veredicto de no culpabilidad para las dos acusadas.
Posteriormente, tomó la palabra Cristian Vaira Leyton, defensor de Ventura. Explicó a los jurados que la Fiscalía no pudo probar que existió un acuerdo previo entre su representada y un sicario para terminar con la vida de Burela.
Con respecto a la conversación entre la viuda y la “bruja”, en la que esta última señala a Ventura de “mandar a matar a su marido”, sostuvo que no se trató de “una broma, ni un chiste pesado. Fue una pelea” y que lo hizo para “pegarle donde más le duele, pero no significa que sea verdad”.

Para finalizar, concluyó que a Burela lo mató “un tumbero, un delincuente común” y por eso pidió el veredicto de no culpabilidad para su clienta.
En último lugar pasaron al estrado Susana Soletti y Florencia Rizzo Soletti, defensoras particulares de Mónica Castro, quienes cuestionaron la figura de la participación necesaria por la que se encontraba imputada la “bruja”.
Agregaron que todo se trató de una “cacería de brujas”, que las actividades esotéricas de su clienta no son un delito y que la fiscal Ríos no pudo probar la participación de Castro en el hecho, por lo que corresponde un veredicto de no culpabilidad.
El caso
Corría la mañana del lunes 15 de abril cuando Burela se quedó solo en su casa de la manzana D del barrio Kolton, en Las Heras. Sus hijos se habían ido a cursar a la universidad y la esposa se dirigió al gimnasio.
Eran cerca de las 10 cuando los vecinos del complejo oyeron una serie de detonaciones de arma de fuego que provenían de la vivienda del médico. Acto seguido, observaron a un sujeto con prendas oscuras salir corriendo por calle Santa Fe hacia el este.
Cuando policías llegaron al lugar, encontraron al profesional de la salud tendido en el sillón del living, vestía una bata y tenía tres impactos de bala: uno en el hombro izquierdo, otro en la axila izquierda y otro en la cabeza.
Posteriormente, la policía Científica levantó cuatro vainas servidas de una pistola 9 milímetros y se confirmó que era un arma que pertenecía a la víctima.

La familia de Burela denunció que además de esa pistola le robaron otra calibre 22, dos alianzas, un anillo cintillo y 15 mil pesos en efectivo.
Por eso, la primera hipótesis fue que se trató de un hecho de inseguridad. No obstante, con el paso de las semanas y los avances en la pesquisa, los detectives colocaron la lupa sobre el círculo íntimo de Burela.
Fue así que las pruebas apuntaron contra Ventura y su amiga, por lo que ambas terminaron detenidas el 10 de octubre de ese año.
La esposa del médico y la bruja fueron imputadas por homicidio agravado por el vínculo. Finalmente, este jueves las dudas del jurado condujeron a la absolución de ambas.
