La detención de los dos rugbiers mendocinos acusados en Chile por delitos contra la integridad sexual no fue producto de un golpe de suerte, sino de un trabajo minucioso que comenzó a mediados de julio en la sede local de la Policía Federal de Mendoza, que había sido alertada por la Justicia. Más allá de eso, el caso tiene muchos interrogantes y pocas respuestas, principalmente con los detenidos, quienes no han tenido acceso a la causa que se instruye del otro lado de la cordillera.
Por la información a la que accedió El Sol, durante semanas, los agentes de la Brigada de la DUOF (División Unidad Operativa Federal) desplegaron tareas de inteligencia discreta, que incluyeron el rastreo digital a través de redes, la verificación de domicilios y seguimientos en distintos puntos del Gran Mendoza.
El pedido de detención había llegado desde Santiago para ese mes citado, a través de la cooperación internacional, luego de que la Justicia del vecino país los señalara como sospechosos de haber abusado de jugadoras de hockey en una propiedad de Vitacura, en agosto de 2024. Una de las denunciantes, había sido pareja de uno de los deportistas.
La orden del juez federal Leopoldo Rago Gallo (subrogando al Juzgado Federal Nº1 de Mendoza) fue clara para completar el pedido: había que capturarlos evitando cualquier margen de fuga.
Con ese mandato, los pesquisas federales iniciaron la búsqueda el 18 de julio. Primero se enfocaron en reconstruir la rutina de Enzo Federico Falaschi Regalado y Matías Ignacio Morales Manrique, los dos sospechosos que fueron denunciados mientras jugaban en el club Stade Français, cumplieron su contrato y regresaron a Mendoza.
El análisis de sus redes sociales permitió identificar lugares que frecuentaban, personas de contacto y patrones de movimiento. Luego vinieron los relevamientos presenciales, que confirmaron domicilios y actividades diarias.
La clave fue la paciencia. Los efectivos decidieron no apresurarse y esperar la ocasión en que ambos rugbiers se encontraran en un mismo punto. Esa condición, explicaron fuentes judiciales, reducía riesgos y garantizaba un procedimiento controlado.
Finalmente, la oportunidad llegó la tarde del pasado 3 de este mes, cuando se constató que los rugbiers estaban realizando actividad física en un gimnasio céntrico.
Ese día se montó un discreto operativo sobre avenida Colón de Capital. Agentes de civil vigilaron la entrada del local durante horas, comunicándose por radio y aguardando el momento indicado. Cuando los jóvenes salieron juntos a la vía pública, fueron rodeados en cuestión de segundos. No hubo resistencia. Todo ocurrió a la altura 600.
Tras comunicar el resultado al Juzgado Federal Nº1, Falaschi y Morales fueron trasladados a la Unidad 32 de los Tribunales de calle España y Pedro Molina, donde quedaron alojados en calidad de comunicados, mientras avanza el trámite de extradición requerido por Chile. Este lunes continuaban alojados en ese centro de detención, mientras se analizaba su traslado a la cárcel federal.
Los dos sospechosos aseguran que son inocentes. Dijeron que mantuvieron un encuentro íntimo con las jugadoras de hockey y que fue consentido. En el encuentro no faltó el alcohol. Una de las denunciantes aseguró que llegaron hasta el departamento y que había otra persona que pudo haber introducido algún tipo de sustancia en sus bebidas.
Se espera que en los próximos días se defina el proceso de extradición al vecino país, el cual ya se encontraba en proceso de concretarse la captura, basado en la Ley 24.767, que contempla los acuerdos de cooperación en materia penal.
De todas formas, la defensa de unos ellos esperaba conocer más detalles de la denuncia y la instrucción en detalle; siempre con el objetivo de que no se concrete el traslado de su cliente a una cárcel chilena.
