Desde hace semanas que en el Complejo Penitenciario III, Almafuerte I, se respiran aires de conflicto e intranquilidad. Lo aseguran los mismos internos y penitenciarios luego de una serie de hechos de gravedad que han terminado en sede judicial.
En los pabellones de ese penal ubicado en Cacheuta, Luján, e inaugurado en el 2007, conviven muchos de los presos más conflictivos de la provincia. Todo podría estar relacionado con una superpoblación carcelaria en algunos de los módulos y la complicada relación que mantienen desde hace años algunos de los reos.
Si bien sostienen que esta situación comenzó a “descomprimirse” hace pocos días, cuando se iniciaron una serie de traslados a la nueva cárcel Almafuerte II, ubicada en esa misma zona, fuentes del Servicio Penitenciario consultadas por El Sol aportaron que temen por más enfrentamientos en determinados sectores.
De acuerdo con lo que aportaron, solamente en marzo, hablan de un repunte de la violencia por casos de comercialización de estupefacientes con la connivencia de guardias, fuertes enfrentamientos entre presos, toma de rehenes y hasta un caso de abuso sexual la semana pasada, hechos que no habían trascendido hasta estas horas.
El mes del repunte de la violencia interna
El hecho más reciente se expuso primero ante penitenciarios y ocurrió el miércoles 20 por la mañana, después de las 11, en el módulo 3.4. Un interno de 33 años denunció que fue abusado sexualmente con una zanahoria mientras se encontraba durmiendo en la celda 366 y luego de recibir un puntazo.
El recluso -se reserva su identidad por tratarse de una causa de instancia privada- detalló que descansaba cuando sintió que lo habían abordado. Expuso que lo abordaron entre cuatro sujetos y que uno de ellos venía con un elemento en la mano. “Mientras me agarraban me metieron una zanahoria”, denunció.
Los guardiacárceles que lo entrevistaron plasmaron en un acta que el interno identificó a uno de los agresores pero que desconocía quiénes eran los restantes porque le tiraron una manta en la cabeza para evitar que los reconocieran. Lo mismo hizo en sede judicial cuando fue trasladado a una dependencia del Ministerio Público Fiscal y luego de pasar por el Hospital Lagomaggiore.
El denunciante explicó que se demoró en contar la situación que había sufrido por vergüenza. Y agregó que tenía la intención de radicar la denuncia para que investigue la Justicia. Al otro día, en horas de la noche, Policía Científica llegó hasta el penal lujanino para realizar los trabajos de búsqueda de pruebas en la celda donde se produjo el hecho.

El sábado 9 y el domingo 17 también se registraron hechos de gravedad en los módulos 5.4 y 2.1: un reconocido interno resultó herido luego de un violento enfrentamiento y tomaron de rehenes a dos guardias porque un grupo de reclusos tenía la intención de ir a atacar a otro que también terminó en el hospital, respectivamente.
Por orden cronológico, el primer hecho sucedió durante la noche en el módulo 5.4 y tuvo entre las víctimas a Jesús “Buba” Reina Flores. De acuerdo con información a la que accedió El Sol -hay videos que registraron los hechos- se produjeron riñas entre los internos del módulo 5.4 por cuestiones de convivencia.
Los actos de violencia se extendieron durante varios minutos. No faltaron los gritos, las piñas y las chuzas durante los enfrentamientos.
Durante los choques, el Buba Reina Flores, condenado a prisión perpetua por el asesinato del policía Jorge Lorenz en julio del 2015 durante un asalto en Maipú, recibió un par de puntazos. Otros dos reos también resultaron heridos. Por fuentes del complejo penitenciario, Reina Flores se encontraba grave estado de salud por estos días.
Cuando la agresiva disputa llevaba varios minutos, ingresaron penitenciarios al módulo y lograron rescatar al interno para trasladarlo a un hospital. En un primer momento, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello intervino en la causa pero luego se derivó a la Fiscalía Correccional de Turno.
Por su parte, el domingo 17, en el módulo 2.1, donde se encuentran alojados los reconocidos condenados a perpetua Ricardo “Chiquito” Ferreyra Ervidia, Javier Carnevalini, y los mellizos Néstor y Nelson Funes, entre otros, un grupo de presos tomó de rehén a dos penitenciarios. El objetivo, detallaron fuentes carcelarias y judiciales, era ir a matar a otro reo identificado como Emanuel Agüero.
Este último se encontraba sectorizado en una celda en soledad y le reventaron el candado para luego apuñalarlo con armas blancas de fabricación casera. También fue derivado a un nosocomio y esto provocó el traslado de los mellizos Funes, condenados por el asalto fatal que terminó con la vida del joven Matías Quiroga hace más de 12 años en Godoy Cruz, hasta el penal de Boulogne Sur Mer, agregaron las fuentes.
