“Más allá del amor por BTS, lo que nos une es cómo nos ayudamos entre nosotras y a los demás”. Así definieron las ARMY mendocinas el espíritu de un fandom que, con el tiempo, dejó de ser solo un espacio de fans para convertirse en una red de apoyo.
Lo que para muchos comienza como un interés musical, en este caso tomó otra dimensión. El fandom de BTS se consolidó como una comunidad activa que trasciende la música y se apoya en valores como la empatía, la solidaridad y el sentido de pertenencia.

“Somos como una familia gigante que se elige”, explicó una de las integrantes. En ese sentido, destacó que muchas personas encuentran en el grupo un espacio de contención, donde pueden hablar, despejarse de lo cotidiano y sentirse acompañadas.
La unión no se limita a Mendoza. De acuerdo con lo que relataron, el fandom reúne a personas de distintas partes del país y de edades diversas, que se apoyan tanto en lo emocional como en lo cotidiano. “Nos ayudamos sin importar quién es la otra persona o si recibimos algo a cambio”, señalaron.
Incluso en situaciones recientes, como la compra de entradas para ver a la banda, la lógica fue la misma: quienes habían conseguido tickets ayudaron a otras fans a obtenerlos. “Es una familia que está y que se elige”, resumieron.
Una red que se arma todos los días
La comunidad se organiza a través de redes sociales, grupos de WhatsApp y encuentros presenciales. En esos espacios, el acompañamiento es constante: desde un mensaje diario hasta la escucha en momentos difíciles.
“Buscamos que sea un lugar donde cualquiera pueda sentirse cómoda, sin importar la edad o lo que le guste”, explicaron. En ese sentido, remarcaron que el grupo incluye desde adolescentes hasta personas mayores. “Hay chicas de 30, 40 e incluso 80 años”, detallaron.


Además del vínculo cotidiano, el fandom impulsa múltiples actividades. Entre ellas, encuentros recreativos como picnics, eventos en cafés y fiestas temáticas, donde las fans comparten juegos, karaoke y sorteos.
Estos espacios también funcionan como plataforma para emprendedoras locales. Muchas integrantes desarrollan productos vinculados al universo de BTS, como artesanías, papelería o artículos personalizados, y encuentran en estos eventos un lugar para vender.
Pero uno de los ejes centrales del grupo es su compromiso social. A lo largo del tiempo, organizaron campañas solidarias con donaciones a comedores, recolección de juguetes para niños con enfermedades complejas y colaboración con distintas organizaciones.
También realizaron acciones específicas, como la confección de fundas para almohadones utilizados por niños en tratamientos médicos, o campañas de ayuda ante situaciones de emergencia en el país. “Todo lo que hacemos lleva tiempo y esfuerzo, pero lo hacemos por compromiso y sin esperar nada a cambio”, explicaron desde el staff, encargado de coordinar las actividades.
El impacto que va más allá de la música
Para las integrantes, ser ARMY implica mucho más que seguir a una banda. “No es solo decir ‘me gusta BTS’, es llevar el mensaje que ellos transmiten y transformarlo en acciones”, señalaron.
En esa línea, destacaron que el fandom busca generar un impacto positivo en la comunidad, ya sea a través de lo solidario, el acompañamiento emocional o el impulso a proyectos personales.


Incluso, muchas personas encuentran en el grupo un cambio significativo en su vida cotidiana. “Hay quienes nos dicen que antes no salían de su casa y que esperan los eventos para poder venir y sentirse acompañadas”, contaron.
Esa dimensión humana es, para ellas, lo más difícil de explicar hacia afuera. “Si no lo vivís, es muy difícil de entender”, reconocieron. Sin embargo, intentan resumirlo en una idea: una comunidad donde el fanatismo se transforma en apoyo, amistad y ayuda a otros.
Con el paso del tiempo, lo que comenzó como una pasión compartida se convirtió en algo más profundo. Hoy, el fandom no solo sigue a BTS, sino que construye un espacio propio donde la música es solo el punto de partida.
