“Es una investigación difícil”, es la frase que repiten constantemente los detectives que son consultados por el caso de Juan Mauricio Villanueva, el fletero que fue baleado por delincuentes que le robaron la camioneta en Guaymallén y murió el martes tras nueve días de agonía.
Evidentemente, la situación es compleja. Las pistas son escasas y los pesquisas parecen haber llegado a un callejón del que, por ahora, no encuentran salida.
Tras el fallecimiento de la víctima, las fichas están puestas en los videos de los presuntos autores que trascendieron en las últimas horas y en la recompensa de 700 mil pesos que se ofreció días después del ataque.
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Otro de los datos con los que cuentan los efectivos de la División Homicidios, que trabajan bajo las directivas de la fiscal Claudia Ríos, es la descripción de uno de los asaltantes que brindó Villanueva minutos después de que le dispararon, antes de ser hospitalizado: uno de los sujetos tenía un tatuaje con forma de estrella en su rostro, más precisamente en un pómulo.
Desde el comienzo se ha intentado localizar a malvivientes de la provincia que tengan esa característica estética, pero hasta este miércoles las averiguaciones no habían prosperado y no se halló ningún individuo con ese rasgo distintivo que pueda ser vinculado al hecho de sangre.
Frente al enrevesado contexto, las autoridades también apuestan por el trabajo de campo de los sabuesos policiales. A raíz del deceso de la víctima la investigación se profundizó en las calles, contactando a todo informante o colaborador que pueda aportar algún dato esclarecedor.

En medio del esfuerzo de los detectives, la familia de Villanueva continúa pidiendo justicia y una pronta detención de los responsables, por lo que la presión aumenta día a día.
“No vamos a parar hasta que el culpable pague por lo que hizo”, aseguró Sonia Carreras, una prima de Villanueva que habló con El Sol minutos después de que se confirmó el deceso del fletero.
Así las cosas, la incertidumbre crece con el paso de las horas, en una causa que urge por la aparición de una pista que encamine la investigación.
Sin detenidos
La reconstrucción del hecho sostiene que pasadas las 21 del domingo 10 de este mes Villanueva y su madre habían salido de misa y estaban llegando a su casa de calle Gutemberg al 2300, en el distrito de Belgrano, a bordo de su Nissan Frontier gris.
El hombre estacionó frente a la vivienda y descendió del rodado para abrir el portón del garage, pero en ese instante fue sorprendido por tres malvivientes. Uno de los sujetos atacó a su progenitora, a quien tiró desde el asiento del acompañante a la vereda.
Otro de los maleantes tomó el volante y Villanueva, pensando que todavía su madre estaba en el interior del vehículo, se colgó de la cajuela, en un desesperado intento por proteger a su ser querido y de frustrar el robo.
La camioneta arrancó con el fletero subido al sector posterior y en el camino uno de los asaltantes le dio un disparo en el pecho. Acto seguido, avanzaron algunos metros y Villanueva cayó en el cruce de Gutemberg y Los Álamos.

Hasta allí llegaron policías que lo contuvieron hasta la llegada de una ambulancia. Fue en esos minutos que la víctima aportó el dato sobre el tatuaje que tenía en el rostro uno de los autores.
Posteriormente, lo trasladaron de urgencia al Hospital Central, donde ingresó sin riesgo de vida. No obstante, tras ser intervenido su estado empeoró y fue inducido a un coma farmacológico.
Entre medio, la Nissan de Villanueva fue hallada prendida fuego en un descampado ubicado en calle Bufano, frente al barrio Belgrano de Las Heras y la investigación se enmarañó.
En tanto, Villanueva llegó a evidenciar una leve evolución con el paso de los días, pero no fue suficiente. Finalmente, esta semana su cuadro volvió a complicar y dejó de vivir el martes cerca de las 19.
