El joven detenido luego de un control en un colectivo.

Un joven que tenía dos pedidos de captura vigentes y un largo prontuario policial y judicial fue detenido este jueves en Las Heras luego de una intensa persecución a pie y en patrullero por varias calles del departamento. El sujeto intentó mentir sobre su identidad y escapar en más de una ocasión, pero finalmente fue reducido por personal de la Subcomisaría Sánchez.

Todo comenzó alrededor de las 23.30, cuando efectivos que realizaban un operativo de control en colectivos sobre calle San Martín e Independencia detuvieron el interno 52 del Grupo 600. Mientras solicitaban los documentos a los pasajeros, uno de los uniformados notó que un hombre que viajaba en los últimos asientos se mostraba visiblemente nervioso.

Al no portar identificación con DNI, los policías le pidieron que descendiera de la unidad para trasladarlo hasta una dependencia por averiguación de antecedentes.

En el momento en que era guiado hacia el móvil policial, estacionado en un puente angosto, el sujeto aprovechó para forcejear con uno de los uniformados y se dio a la fuga corriendo por calle San Martín hacia el sur. Pese a la voz de alto, logró perderse entre las calles de la zona. De inmediato se pidió apoyo al CEO y comenzó una búsqueda que incluyó patrullajes y rastrillajes a pie.

Minutos más tarde, el sospechoso fue divisado agachado en calle Alberdi. Al ver al móvil, volvió a huir por calle 25 de Mayo. Cuando finalmente fue avistado oculto bajo una acequia, intentó escapar nuevamente. Esta vez, los policías realizaron varios disparos disuasivos con una escopeta en una zona segura para detener su huida, pero sin éxito porque el sujeto continuó corriendo. Recién en calle San Martín al 2000 lograron darle alcance y lo redujeron sin que llevara armas ni elementos prohibidos.

En un primer momento, el joven se identificó como Jonathan Nahuel Botta, nacido en 2005, pero dijo no recordar su número de DNI. Ante esa respuesta, y tras consultar con el CEO, surgió que tenía una citación judicial pendiente. Sin embargo, cuando fue trasladado a la Subcomisaría Iriarte, el equipo biométrico reveló que había mentido: su verdadera identidad era Rodrigo Emmanuel Botta, de 24 años, domiciliado en el asentamiento Todos Unidos.

Botta poseía dos pedidos de captura vigentes: uno con fecha del 30 de mayo, solicitado por la Unidad Fiscal de Robos y Hurtos de Automotores, y otro con fecha del 1 de junio por la Oficina Fiscal Nº 1, ambos por causas penales abiertas.

El Ministerio Público ordenó su traslado inmediato a disposición judicial por desobediencia a una orden judicial. Luego, solicitó que se dejara constancia de la verdadera identidad del detenido y de las medidas pendientes en su contra, por lo que el objetivo era enviarlo a la cárcel mientras se preparaba para responder en los expedientes que lo tenían en la mira.

Para completar el procedimiento, también se realizó una inspección ocular en el lugar de la captura, sobre calle San Martín al 2065, donde se constató la existencia de acequias, el lugar que había elegido para esconderse.

Con el paso de los minutos, información a la que accedió El Sol, se puso que Botta tenía una larga lista de antecedentes y condenas por resistencia a la autoridad, abuso de arma de fuego con herido, lesiones graves, amenazas y robos, entre otras.