El 15 de octubre del año pasado, aproximadamente a las 3:30 de la madrugada, Lucía Rubiño murió atropellada por un Renault Sandero que corría a alta velocidad por la calle Zonda del Barrio Profesional, en la localidad sanjuanina de Rivadavia.
El caso que conmovió a San Juan tiene dos sospechosos: un menor de edad que conducía el auto y Juan Pablo Echegaray, el hijo de 18 años de un juez federal de la vecina provincia.
Las imágenes captadas por cámaras de seguridad revelaron que el conductor de 17 años perdió el control de su vehículo cuando esquivó a la camioneta que manejaba Echegaray, que presuntamente había invadido el carril contrario. El Sandero cruzó una acequia y se estrelló contra el portón de una casa, aplastando contra esa estructura a la joven de 16 años, quien horas después perdió la vida en el hospital Rawson.
La sospecha de los investigadores es que los jóvenes estaban corriendo picadas. Es que aquella noche, previo al choque mortal, vecinos llamaron al 911 para denunciar que conductores transitaban a elevada velocidad dentro del barrio, realizando desafíos como el “gallito ciego”, en el que aceleraban enfrentándose hasta que uno desistía. Según Fiscalía, testigos señalaron a Echegaray como partícipe en esas maniobras.
Esta semana el caso tuvo novedades judiciales importantes, con una pericia que desvincula a Echegaray del hecho. Los investigadores sanjuaninos determinaron que el hijo del magistrado federal no invadió el carril contrario, sino que esa maniobra la efectuó el menor de edad.
Pero el fiscal coordinador de la UFI de Delitos Especiales, Iván Grassi, duda de los resultados de dicho informe, que no coinciden con la imputación y los testimonios de los testigos, y por ese motivo solicitó que una nueva pericia al Ministerio Público Fiscal de Mendoza. El objetivo es examinar detalladamente los videos y obtener una “opinión más objetiva y precisa” de los hechos.
Grassi considera que la pericia realizada en San Juan no proporciona información concluyente sobre si la Toyota Hilux conducida por Echegaray invadió parcialmente el carril contrario, lo que habría provocado que el menor diera un volantazo y atropellara a Rubiño, quien se encontraba en la vereda. Por eso buscará una segunda opinión en Mendoza.
“Yo ya terminé todas las pruebas testimoniales, y al encargar la prueba periférica de los videos, me informan del Complejo Científico Forense y de Criminalística que ya hay una pericia hecha que está en la Justicia de Menores. Esa pericia no se condice, inicialmente, con lo que yo le imputé a Echegaray y con lo que me dicen los testigos”, afirmó Grassi al diario Huarpe. Y agregó: “La pericia que se ha practicado acá, de algún modo beneficia, minimiza o desvincula a Echegaray en el resultado del accidente”.
Para fiscalía, Echegaray sí participó en el siniestro porque manejando a baja velocidad invadió el carril donde iba el menor y frenó para evitar el choque. En ese contexto, Grassi solicitó expresamente que expertos mendocinos realicen una nueva pericia accidentológica y la reconstrucción del accidente.
La causa Lucía Rubiño se está tramitando en dos fueros: por un lado, en la Justicia de Menores y por el otro en el Sistema Acusatorio, porque el hijo del juez federal era mayor de edad al momento de la tragedia.
El menor que atropelló y mató a la joven fue alojado durante 60 días en el centro socioeducativo Nazario Benavidez y posteriormente la jueza Penal de Niñez y Adolescencia de la Segunda Nominación, María Julia Camus, lo procesó por homicidio con dolo eventual. En caso de ser hallado culpable, arriesga una pena de 8 a 25 años de prisión efectiva.
Esa decisión de la jueza fue apelada por la defensa del menor, que argumenta que no hay pruebas concretas que acrediten que el adolescente estuvo corriendo picadas antes y durante el hecho.
“No hay una sola prueba que acredite que existió dolo eventual. La resolución no analiza la prueba; si lo hiciera, la calificación sería la de homicidio culposo con la aparición de un elemento extraño, que es el tercero que invade su carril y obliga al chico a maniobrar de forma inesperada”, declaró el abogado defensor Nasser Uzair.
El caso de Echegaray es diferente. El joven, que recientemente recibió la autorización de la Justicia sanjuanina para radicarse y estudiar ingeniería en Mendoza, fue imputado por el delito de homicidio culposo y por la conducción imprudente de un vehículo.
