El sospechoso tiene 50 años: nació el 8 de agosto de 1974.

Tiene 50 años y se llama Víctor Aníbal Rodríguez. Este martes por la tarde seguía prófugo y era intensamente buscado por la Policía de Mendoza, acusado de interceptar, secuestrar y abusar sexualmente de una joven de 20 años cuando regresaba de la universidad, en la zona de El Borbollón, Las Heras. El caso revelado por El Sol generó fuerte repercusión en la provincia, tanto es así que familiares y amigos de la víctima marcharán exigiendo Justicia por el caso.

Uno de los datos impactantes es que el sujeto ya tenía un pedido de captura vigente desde noviembre del año pasado por delitos sexuales contra dos sobrinos menores de edad, a quienes habría manoseado e introducido los dedos en sus partes íntimas. A pesar de ello, permanecía libre y se trasladaba entre diferentes domicilios del departamento para evadir a las autoridades que lo buscaban.

El nuevo hecho que lo tuvo como protagonista ocurrió este lunes, cuando la joven -se reserva su identidad- salió de cursar en la Universidad Nacional de Cuyo (UNCuyo). Poco después de las 13, bajó del colectivo y comenzó a caminar hacia su casa. Nunca llegó. Su madre la esperaba, pero no supo más nada de ella. Preocupada, radicó una denuncia por averiguación de paradero y vecinos se sumaron a la búsqueda.

A partir de ese momento, se inició una búsqueda que movilizó a los habitantes del sector, allegados y fuerzas de seguridad, debido a que la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Ríos ordenó una serie de medidas de rastrillaje y seguimiento.

Recién pasadas las 20, la chica reapareció en un descampado, cerca de una cancha de fútbol de una unión vecinal de la zona. Se encontraba en estado de shock, con lesiones visibles, y relató entre lágrimas lo que había vivido a su círculo íntimo.

Dijo que había sido abordada mientras caminaba por un hombre que conocía de la zona, quien fingió necesitar ayuda para engañarla. Cuando se acercó, él la golpeó con las manos, la tomó del cuello y la arrastró hasta una vivienda que alquilaba en calle San Ramón, cerca de la intersección con ruta 40. Allí la mantuvo cautiva durante varias horas.

El testimonio que la víctima realizó este martes en su denuncia señala que durante ese tiempo fue amenazada con un cuchillo y sufrió abuso sexual con acceso carnal. Contó también un dato perturbador: el agresor le colocó “una especie de botones” con pegamento en los ojos, lo que, según los pesquisas, podría tratarse de una forma de humillación y dominación.

La chica detalló que el hombre se mostró alterado emocionalmente, le habló sobre la muerte reciente de su padre y, en ese contexto, ella logró manipularlo con súplicas para que la dejara volver a su casa. Le dijo que la estaban buscando y que su familia debía estar desesperada. Entonces, Rodríguez accedió, la llevó hasta el descampado y ella aprovechó ese momento para escapar.

El caso fue inmediatamente asumido por la Unidad Fiscal de Delitos contra la Integridad Sexual. El fiscal Gonzalo Marzal, quien subroga a su par María de las Mercedes Moya, ordenó activar el protocolo para casos de abuso y secuestro.

La víctima fue trasladada al Cuerpo Médico Forense y recibió contención de un equipo interdisciplinario. Mientras todo esto sucedía, se inició un fuerte operativo para dar con el sospechoso, quien se encontraba prófugo desde el 14 de noviembre de 2024 por otra causa de abuso sexual agravado, también con acceso carnal.

Rodríguez estaba acusado de abusar de dos menores de edad, sobrinos suyos, a quienes sometió en reiteradas oportunidades. La causa fue judicializada, se libró una orden de captura, pero logró eludir de los investigadores cambiando de vivienda constantemente. Pernoctaba en casas de conocidos y evitaba lugares públicos. A pesar del pedido de detención vigente, no había sido localizado.

Luego del nuevo ataque, efectivos de Investigaciones, específicamente personal de la División de Delitos contra la Integridad Sexual y de la UID departamental, grupos especiales y policías de la jurisdicción desplegaron un amplio operativo en la zona de San Ramón, con apoyo de perros adiestrados y drones. La información recolectada en el lugar indicó que Rodríguez frecuentaba una propiedad ubicada en un domicilio interno, a pocos metros de la ruta 40.

El despliegue policial generó tensión en el barrio. Al conocerse la identidad del sospechoso, se desataron incidentes entre vecinos. Algunos intentaron acercarse a la propiedad donde supuestamente se ocultaba el acusado, pero la presencia de Infantería evitó mayores disturbios.

Las Heras vivió una noche convulsionada, marcada por la indignación social y el temor ante la posibilidad de que el abusador aún se mantuviera en las inmediaciones. Hubo una vigilia de vecinos y amigos de la joven, pero nada se supo del sujeto. Las fuentes que hablaron con este diario aseguraron que “sería cuestión de horas” para que lo encuentren, debido a que no tenía los recursos para mantenerse en la clandestinidad.

La investigación continuaba este martes por la tarde bajo estricta reserva, debido a que se trata de casos de instancia privada. El fiscal Marzal evaluaba también ampliar la imputación e incluir el delito de privación ilegítima de la libertad o rapto, dada la forma en que la joven fue retenida durante horas en la casa que Rodríguez alquilaba.

Además, analizaban si existen más víctimas que no hayan denunciado, debido a que la joven vejada le contó a su círculo íntimo que detectó prendas de vestir femeninas en la habitación donde fue sometida.