Viven en la calle, duermen donde pueden y desde hace meses se mueven como sombras por el microcentro de nuestra provincia. Para preventores y policías se trata de malvivientes conocidos; para los comerciantes, una amenaza repetida. Son hermanos, jóvenes, en situación de calle, y una y otra vez vuelven a quedar en el centro de una misma historia: robos, detenciones, liberaciones y regreso al delito.
Este miércoles por la mañana, la secuencia volvió a repetirse. Dos de los hermanos Riquelme Estrada fueron aprehendidos tras un hurto en el supermercado Vea Express de calle Lavalle.
La información a la que accedió El Sol, personal de Preventores patrullaba la zona cuando fue alertado por un ilícito en el comercio. Con las descripciones aportadas, los uniformados iniciaron un rastrillaje que terminó en la Galería Tonsa, sobre calle San Juan, donde lograron interceptar a los sospechosos.
Los detenidos fueron identificados como Lautaro Agustín Riquelme Estrada, de 22 años, y Luciano Damián Riquelme Estrada, de 20, ambos en situación de calle. Fueron acusados de sustraer un shampoo y un enjuague del local. Sus siluetas habían sido captadas por cámaras de seguridad.
Al momento de la aprehensión, los elementos ya no estaban en su poder: de acuerdo con lo que aportaron las fuentes, habían sido vendidos poco después del hecho. Por directivas del Ministerio Público, los jóvenes fueron trasladados al Polo Judicial.
No era la primera vez que los apellidos Riquelme Estrada aparecen vinculados a un robo en el centro mendocino. En octubre del año pasado, dos de los hermanos -entonces todavía alojados de manera precaria en un hotel céntrico- habían sido detenidos tras un audaz saqueo a un local gastronómico ubicado frente a la plazoleta Carlos Pellegrini. Aquella madrugada forzaron una chapa del frente y escaparon con dinero, mercadería y aparatos electrónicos.
El golpe parecía limpio hasta que una escena alteró el curso de la investigación: un televisor LED de 70 pulgadas, con la pantalla rota, abandonado en la vereda.
Sobre el vidrio dañado había quedado marcada una huella clave. Mientras Policía Científica trabajaba en el lugar, un aviso del CEO llevó a los efectivos a pocas cuadras, donde interceptaron a Facundo Nahuel Riquelme Estrada, de 24 años, que cargaba una bolsa repleta de bebidas, electrodomésticos y otros objetos idénticos a los denunciados como robados. Dijo haberlos “encontrado en la calle”.
La huella de una zapatilla, clave para esclarecer un robo en pleno centro de Mendoza
El robo parecía perfecto hasta que una marca en la pantalla rota de un televisor cambió gran parte del rumbo de la investigación. Esa huella, grabada en el vidrio de un enorme LED Samsung que los ladrones abandonaron frente al local…
La pesquisa continuó hasta un hotel de calle Alem, donde se alojaban los hermanos junto a sus padres. Allí, una empleada encontró elementos del botín ocultos bajo la cama.
Con orden judicial, el cuarto fue allanado por efectivos de la Unidad Investigativa de Capital y se secuestraron más objetos. El cierre llegó cuando Lautaro Agustín Riquelme Estrada regresó al lugar: las zapatillas que llevaba puestas coincidían con la huella estampada en la pantalla del televisor abandonado frente al comercio.
En esa oportunidad, como ahora, quedaron detenidos y luego recuperaron la libertad.
