Los dos detenidos a fines del año pasado, Francisco Cáceres y Alejandro Arias Glaria, venían a Mendoza con nueve armas de fuego.

La megacausa que se investiga en la Justicia federal de Mendoza por tráfico trasnacional de armas tiene un destacado número de detenidos y a un grupo de sospechosos que continúa en la clandestinidad. Los pesquisas judiciales, de la Gendarmería y la Policía federal, aseguran que están frente a una asociación ilícita que comercializaba las armas desde la triple frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay, pasando por provincias norteñas, Buenos Aires y Mendoza y terminando en Chile, donde abastecían a bandas criminales o un mercado negro para triplicar su valor.

El grupo delictivo tenía sus líderes, nexos y otros eslabones que permitían el traslado ilegal de las armas con sus municiones, cargadores y miras a través de camioneros, autos particulares y también colectivos de larga distancia.

Entre los procedimientos que profundizaron los trabajos se encuentran dos desarrollados por la Gendarmería, que permitieron, en operativos diferentes, el secuestro de miles de municiones y decenas de armas que trasladaban un godoicruceño y un camionero guaymallino a principios y fines de abril del 2022.

El primero llegaba a Mendoza desde Retiro y el segundo buscaba salir del país por el Paso Cristo Redentor cuando fueron frenados por los uniformados.

Gracias al análisis de los teléfonos celulares incautados, se estableció que existía una red delictiva dedicada al tráfico trasnacional de las armas. Se fueron sumando pruebas y nuevos procedimientos hasta que el 23 de mayo de este año se desplegaron 40 allanamientos en distintos puntos de Mendoza (principalmente Maipú), en Santiago de Chile y también en Buenos Aires.

Cinco días después de esas medidas, un hombre de 30 años fue sorprendido cuando ingresaba a la provincia con 23 armas, entre ellas 21 pistolas calibre 9mm. Uniformados del Escuadrón 64 de la Gendarmería Nacional, en el control fijo ubicado sobre el kilómetro 889 de la ruta 7, le cortaron el paso a un colectivo que venía desde Buenos Aires y descubrieron el cargamento.

Ante esto, en la Justicia federal de Mendoza se encuentran procesando toda la información recolectada desde los allanamientos de mayo con el objetivo de determinar si los últimos personajes detenidos y las armas incautadas tienen algún tipo de relación con los personajes que se encuentran en la mira desde hace un par de años.

No sólo eso, estudian acumular un expediente que se tramita en la Justicia de Tucumán y que tiene a dos chilenos detenidos en la cárcel federal de Santiago del Estero por transportar nueve pistolas calibre 9 milímetros en un colectivo de larga distancia con destino a Mendoza.

Ese procedimiento se desarrolló en diciembre del año pasado y los detenidos fueron Alejandro Piero Arias Glaria y Francisco Eduardo Cáceres Castillo.

El primero, nacido el 28 de julio del 2003, tenía antecedentes por robo y hurto y domicilio en la comuna de La Granja, en San Ramón, ubicado en la zona metropolitana de Santiago de Chile. Por su parte, el segundo, del 12 de diciembre de 1988, era oriundo de Puente Alto y también presentaba antecedentes por amenazas y microtráfico.

La información de la causa a la que accedió El Sol sostiene que un grupo de gendarmes que controlaba un puesto fijo ubicado sobre Ruta Nacional, en la localidad de Concepción, en Tucumán, requisó un transporte público de pasajeros con destino a Mendoza. Durante el control, detectaron a los dos chilenos sin la documentación que acreditara el ingreso a la Argentina, por lo que comenzaron a indagar por cuál paso fronterizo lo habían hecho.

Lo cierto es que llevaban ilegalmente siete pistolas calibre 9 milímetroscuatro marca Bersa y tres Glock- y una pistola calibre 40 también de Glock. Entre sus pertenencias detectaron que transportaban pesos argentinos y chilenos y también dólares. Secuestraron sus teléfonos celulares y ambos quedaron a disposición de la Justicia.

El caso fue bautizado “Pistolas desnudas”, y permitió conocer que uno transportaba cinco armas adosadas a su cuerpo y el otro el resto en un bolso de mano oscuro con ropa. Además, transportaban 13 cargadores.

El procedimiento de la Gendarmería en Tucumán a fines del año pasado. Uno llevaba las armas adosadas al cuerpo.

Por el análisis de la información del caso, Alejandro Piero Arias Glaria era familiar de un hombre identificado como Isaac Orellana, quien quedó detenido a fines del año pasado en el llamado Fuerte Apache de Ciudadela por portación de armas y se encuentra sindicado en la megacausa como uno de los nexos de la asociación ilícita.

Es más, Arias Glaria se mostraba muy cercano en el vecino país con uno de los hermanos de Orelllana, Miguel Alberto Glaria Orellana, un joven que fue asesinado de un balazo en San Ramón el 1 de febrero del año pasado y publicaba imágenes armado en sus perfiles de redes sociales.

Debido a los lazos de sangre entre los Glaria y los Orellana y las coincidencias del modus operandi, es que los investigadores judiciales –trabajan el fiscal Fernando Alcaraz y el juez Marcelo Garnica- analizaban acumular el expediente originado en Tucumán para continuar con la instrucción en Mendoza, donde tiene base la “causa madre”.