Germán Luis Alfredo Encinas, el Topo, y Lucas Diego Rosales, Luquitas, escaparon de Mendoza en marzo del 2010 pero fueron arrestados tres meses después en la localidad de Florencio Varela, Buenos Aires. Estaban acusados de perpetrar el asesinato de Pablo Exequiel Rivas, un joven de 20 años que vivía en la Sexta Sección y que recibió nueve balazos dentro de su auto frente a la plaza del barrio Nueva Esperanza, de Guaymallén. Los dos sujetos llegaron a juicio oral y público a fines del 2011 en la Cuarta Cámara del Crimen, y sólo el Topo fue condenado: recibió 17 años y quedó alojado en prisión. Luquitas se retiró de la sala absuelto.

Disconforme con el fallo del tribunal, el fiscal de Cámara Fernando Guzzo, quien había solicitado condena para los dos imputados en sus alegatos, presentó un recurso de casación ante la Suprema Corte de Justicia porque entendió que Rosales también había accionado un arma de fuego contra la víctima fatal y otro joven que la acompañaba, quien se salvó a pesar de resultar gravemente herido. El representante del Ministerio Público se basó en que Luquitas confesó ante las partes que estuvo en el teatro del hecho con el Topo y otro sujetos, en la declaración de testigos y en una serie de pruebas instrumentales. “Se ubicó solo en la escena del crimen pero esto no fue tenido en cuenta por los jueces. Hay declarantes que confirman la autoría de los dos sujetos”, señaló una fuente de la causa.

El máximo tribunal de Justicia local le dio la razón al fiscal en sus argumentos y ordenó un nuevo juicio en contra de Rosales. Estaba previsto que el lunes 29 de setiembre se iniciara el proceso en la Quinta Cámara del Crimen –con la presidencia de Laura Gil de Chales– pero el joven de 25 años no se presentó. Lo consideraron prófugo y pasó a estar en la orden del día.

“Testigos dijeron que Luquitas fue uno de los que disparó, pero los jueces que hicieron el debate (los de la Cuarta Cámara del Crimen) no valoraron ese aporte. Es más, se ubicó en el teatro del hecho pero terminó absuelto. La Suprema Corte ordenó el nuevo juicio y ahora no se presentó porque sabe que está complicado”, confió otra fuente judicial.

La víctima. Pablo Rivas tenía 20 años.

De esta forma, el futuro del debate es incierto. Esperan que su abogado –Eduardo Annibaldi– se presente y explique la situación de su cliente o que personal policial lo encuentre.

El asesinato generó repercusión porque se trataba de un chico que vivía al lado de quien era, por esos días, ministro de Seguridad, Carlos Aranda; sus padres eran dueños de una pollería en la Quinta Sección –El Pigüe– y los protagonistas de la historia  eran amigos desde los 13 años.

Con el paso de los días y también el debate oral, que culminó el 1 de  noviembre del 2011, se concluyó que el ataque fue porque Rivas estaba saliendo con la ex del Topo Encina y este se vengó por celos. La joven, identificada como Verónica Villegas y quien vive en el barrio San Martín, tiene un hijo en común con el condenado. Mensajes de texto entre Rivas y Villegas confirmaron que mantenían encuentros.

La reconstrucción que hizo el fiscal Guzzo en el juicio oral sostiene que, el 11 de marzo del 2010, Encinas citó a Rivas en un descampado del barrio Nueva Esperanza, sobre calle Colombia, de Guaymallén. El Topo llegó al lugar en un Ford Falcon color crema, en el asiento del acompañante. Al mando del vehículo estaba su dueño, Lucas Rosales. En ese auto, sostiene la causa, había dos sujetos más. Un hombre que pasó por el lugar declaró que el conductor “le pedía más balas” al acompañante para su arma. Ante esto dio aviso a la policía.

A las 23.30 de ese jueves llegó al encuentro Rivas, al mando de un VW Gol gris. A su lado estaba otro amigo, Pablo Sosa. Apenas arribaron, comenzaron los tiros desde el Falcon: en total, 17 proyectiles fueron disparados. Nueve impactaron en el cuerpo de Rivas y terminaron con su vida, y tres en el de Sosa –uno en cada pierna y el restante en un testículo–, que logró salvar su vida.

Guzzo, durante el juicio, pidió 17 años para Encinas y 16 para Rosales. Describió que la víctima se encontró con el ataque cuando llegó a un encuentro, sabiendo que había un problema y quería enfrentarlo, discutirlo cara cara. Agregó en los alegatos que sufrió una agresión cobarde y que el dueño del Falcon sabía lo que iba a suceder.

El fiscal no creyó en la versión de Luquitas cuando afirmó que había sido amenazado para conducir hasta el lugar. Hasta el abogado de Encinas en el juicio, Martín Ríos, aseguró que lo hizo para desligarse del hecho.

La Corte le dio la razón a Guzzo y estaba todo listo para el inicio del nuevo debate, pero, Luquitas no se presentó en la sala ubicada en el primer piso de los tribunales, por lo que lo declararon en rebeldía.

Antecedentes

Fuentes judiciales señalaron que Lucas Diego Rosales nació el 20 de noviembre de 1988. El 14 de marzo del año pasado fue condenado en La Rioja a tres meses de prisión efectiva por hurto.