Hace pocos días se conoció que la Cámara Federal de Apelaciones de Mendoza confirmó el procesamiento con prisión preventiva para la presunta jefa narco Sandra Jaquelina Vargas, la Yaqui, y parte de su familia por lavado de dinero y comercialización de drogas en los barrios del oeste de Godoy Cruz. Con esta resolución, los detenidos quedaron a un paso del juicio oral. Pero no sólo responden en la Justicia federal: en el fuero local, la mujer de 38 años detenida el 14 de marzo del año pasado en San Luis y el resto de los imputados están comprometidos por las calificaciones de asociación ilícita, falso testimonio, abuso de armas y hasta homicidios.
Los fiscales de Instrucción Juan Carlos Alessandra y de Cámara Fernando Guzzo han trabajado en los casos que mantienen a los acusados tras las rejas y sumaron las pruebas para que el titular del Quinto Juzgado de Garantías, Marcos Pereira, les dictara la preventiva.
Si bien la Cámara de Apelaciones en lo Criminal será la que defina si existen elementos para sostener a los diez detenidos en prisión, en la fiscalía de Godoy Cruz afirman que, con las pruebas incorporadas en los expedientes, todos deberían sentarse en el banquillo. Uno de los indicios más importantes son las escuchas telefónicas que les realizaron a la Yaqui Vargas y a su entorno en el expediente 27.896/14, debido a que confirmaron que la sospechosa estaba al frente de una organización criminal.
“Naty, está la gorda sentada afuera, y el auto está con las puertas abiertas, fijate que anda el puto del Carlitos, ese de los López también”.
El Sol accedió al sumario y a las transcripciones de las escuchas que inició la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico, las que sirvieron para vincular a los detenidos con la búsqueda de venganza después del asesinato de Cristian Gelvez (40), el marido de la Yaqui, atacado en el Campo Papa el 19 de enero del año pasado.
En las desgrabaciones de las llamadas de celulares se infiere que la Yaqui impartía directivas a una de sus hermanas, Silvana Natalí Vargas, la Naty, los días posteriores al homicidio y las descripciones que hace un informante de ellas, alias Pato, de las características físicas del hombre al que había que “pegarle” (quitarle la vida).
Además, en otros CD de escuchas se destacan llamados entre Naty y su pareja, Miguel Ángel Valdivia, y entre la Yaqui y su sobrino detenido en la cárcel por crímenes, Jonathan Brizuela, el Jony. Los diálogos siempre tienen un fin: vengar el crimen de Gelvez.
En la causa, para Alessandra, quedó demostrado que la Yaqui y el resto de los protagonistas de las comunicaciones han tomado parte de una asociación destinada a cometer delitos. Es más, agravó la calificación para ella por su condición de jefa.
De acuerdo con la conclusión a la que llegaron los pesquisas, gracias a los intercambios de llamadas y mensajes de texto, la banda ideó un plan para vengar el asesinato de Gelvez, y el primer paso consistía en despistar a los investigadores. La instrucción sostiene que el clan familiar hizo diversas declaraciones en sede judicial y aportó el nombre de un sospechoso –Juan Chicho Páez, rival de la banda en las barriadas del piedemonte– para que el fiscal que investiga la muerte de Gelvez diera directivas al personal policial hacia ese sospechoso.
Esto dejaría a la banda y a sus sicarios el camino libre para ejecutar en la vía pública al verdadero autor de los disparos, Javier el Carnicero Quirino, ex penitenciario que estuvo en la escena del crimen cuando mataron a Gelvez. Al mismo tiempo, los sabuesos iban a detener a Páez y, una vez ingresado a la cárcel, sería asesinado por pedido de uno los sospechosos de integrar la organización, el Jony.
El plan no resultó: la Yaqui y sus seguidores estaban siendo “espiados” por la policía, y los sicarios, para colmo, se confundieron de víctima y ejecutaron en el barrio Sarmiento el 8 de febrero del 2014 a un hombre que nada tenía que ver con la muerte de Gelvez. Andrés Arce (31) fue atacado a balazos porque los soldaditos, que se sospecha respondían a la organización, lo confundieron con el Carnicero Quirino. Por ese crimen, otro sobrino de la Yaqui, Carlos el Junior Vargas, está imputado y en la cárcel.
Los cruces desgrabados
En el CD 11 de fecha 1 de febrero del 2014 se destacan nueve conversaciones entre la Yaqui y su hermana Silvana Natalí. También, otras nueve de esta última con el informante, Pato. Todas en relación con un hombre al que, al parecer, quieren atacar.
“Quiero salir y quiero ir a buscar a esa rata; le pegaron de traidor”.
En la llamada 6, la Yaqui le encarga a Naty: “Llamala a la Fernanda o al Pato, que se instalen allá arriba y que estén atentos a los movimientos del otro culeado, que nos digan cuando esté afuera, cuando haya salido en el auto que nos digan”.
Posteriormente, en el registro 17, Naty se comunica con el Pato y le solicita: “Quería que vos te vayas para tu mamá, te doy la plata para el remís, todo, para que vos subieras y sacaras la ficha ahí en el Uru (por el barrio Urundel) hay un montón para ver, decinos cómo está vestido ‘el viejo’ y cómo está regalado (y que) nos digas ya, y lo partimos”.
En las llamadas 18, 19 y 20 hay contactos entre Naty y Pato, siempre para enviar información sobre un hombre que está en su casa. En la primera, Pato indica que “no hay nadie”, pero la mujer le retruca: “Me dicen que están enfrente, hay un montón de motos”, e insiste en que le diga quién está “enfrente”.
En la 19, Pato comunica: “Naty, ahí recién llegó el auto”. Y le aclara: “De musculosa y pantalón corto, y hay dos giles más”.
Agrega el expediente que Naty le pide que especifique el color de la musculosa y si están en la calle o en la esquina. En la siguiente llamada, la 20, Pato pregunta a qué hora irán, a lo que Naty responde: “Ahora van a subir, por eso estate atento y decime está ahí regalado, que no haya tantos giles para que le peguen al gil solo”.
Si bien continúan las llamadas entre ellos dos y las precisiones para ir a atacar al objetivo, en la llamada 32 aparece la Yaqui, indicándole a su hermana cómo proceder: “Volvete porque no pintó”. Sin embargo, Naty le informa: “Andamos por acá ya” –en un vehículo–, a lo que la Yaqui dice: “Pará, pará, aguantá”.
En la llamada 36, Pato expresa: “Naty, está la gorda sentada afuera, y el auto está con las puertas abiertas, fijate que anda el puto del Carlitos, ese de los López también”.
Respecto de esto, Naty le pide que le avise en qué moto anda y cómo está vestido, acotando: “De última, les pegamos a esos culeados, a alguien le tenemos que pegar”.
Finalmente, en la llamada 37, Yaqui le dice a su hermana: “Están en la esquina”. Pero, Naty dice que no es así, y la Yaqui ordena que regresen.
Al siguiente día, el 2 de febrero entre las 0.12 y las 2.15 se retomaron las comunicaciones telefónicas entre Naty y Pato y también la Yaqui con respecto a si el “el viejo” se encontraba en su domicilio y las respuestas fueron afirmativas. Pato dice: “Es al toque, es ahora”. Pero desistieron de ir al ataque porque detectaron chicos en la calle. “Tampoco podemos tirar con niños”, comunicó la Naty.
Del CD 3, los investigadores extrajeron diálogos de relevancia con respecto al presunto plan para acabar con sus rivales. Se trata de charlas entre la Yaqui y su sobrino, Jonathan Brizuela, el Jony, que atiende su celular desde prisión. Este es un punto clave para confirmar que se está frente a una asociación ilícita.
Dice Yaqui: “Hemos andado por ahí, que yo mandé al otro para allá, y se salvó ese chupapija gato con botas mirá pero se salvó de película el culeado; estaba ahí; cuando estos suben, ya no estaba ahí”.
La mujer también le dijo a su sobrino que el personaje que buscan “anda con el Carlitos López; se hace el vago el Carlitos, se junta con ellos, quieren apadrinar a todos. Nos estaban avisando que el que anda con el Lula es el Carlitos”, y la Yaqui comenta que ha enviado a su familia hacia otro lugar y acota que “tiene que pasar algo, hoy tiene que pasar algo porque encima están todos refugiados, escondidos”.
Jony le responde a su tía y señala por la muerte de Gelvez: “Quiero salir y quiero ir a buscar a esa rata; le pegaron de traidor”.
Posteriormente, la Yaqui le deja en claro a su sobrino que “el Chicho va para allá adentro (en relación con la cárcel). El otro puto no quiero que viva mucho”. Y Jony responde: “El que caiga acá, nos vemos”.
Otra de las llamadas destacadas se da entre la Yaqui y un sujeto apodado Pirincho, el 5 de febrero del 2014.
Pirincho. –“Nos va a ir bien porque nos merecemos la revancha. Estamos uno a cero y tenemos que empatar y ganar el partido”.
Yaqui. –“De una, de una”.
Pirincho. –“¿Parece que anda por Lavalle, nomás, el bagayo?”
Yaqui. –“No, no, ya ha vuelto”.
Pirincho. –“Tranqui, tranqui. El sábado me confirma y vamos y nos compramos el helado y le damos de comer, así se intoxica; quédese tranquila amiga, va a ver que yo estoy hasta el final, con la mejor onda y con respeto. Usted sabe que desde las cinco de la tarde hasta el domingo, todo bien, tengo un, cómo le puedo decir, un voluntario para, que va todo, hasta mi casa yo garantizo, quédese tranquila, esté en contacto”.
Yaqui. –“Dele, don Pirincho”.
Más charlas
El 26 de enero también se registró una comunicación entre Miguel Ángel Valdivia, preso en el Sur provincial por narcotráfico, y su mujer, la Naty, en relación con la causa por el crimen de Gelvez.
Naty. –“Mi sobrina los acusa como que fue el Chicho, una vez que pase para adentro, el otro gil queda en la calle y ese gil de allá adentro, chau”.
Valdivia. –“Tu hermana (Yaqui) tiene que decir que largaron los tiros los otros y que le dijeron que el que lo mató fue el Chicho”.
Naty. –“No, nosotros tenemos experiencia, sabemos declarar”.
Valdivia. –“¿La K. (en referencia a la hija menor de la Yaqui) iba con él? (con su padre cuando lo mataron).
Naty. –“No, pero va… (no se interpretan las palabras siguientes).
Valdivia. –“Le van a preguntar a ella si lo puede conocer al que le pegó, ‘sí, lo puedo conocer’ y chau, le muestran la foto y van a decir sí, es ése”.
Al otro día, el 27 de enero, la hija menor de la Yaqui fue a declarar en la causa del crimen de su padre y dijo que el autor del hecho fue el Chicho Páez, sostiene el expediente. Lo mismo, su hermana Silvina Gelvez (de 22 y también imputada en las causas), y la Yaqui. Sin embargo, los detectives ya sabían que no era el autor del crimen a pesar de estar en la escena. Por ese homicidio, el Carnicero Quirino fue enviado a juicio.
Estas grabaciones sobre el accionar de los citados fue los que terminó por complicarlos en la acusación que prevé hasta 10 años de cárcel.
El que no pueden atrapar, El Pitu
Las causas que investigan la Justicia provincial y la federal tienen más de diez detenidos. La mayoría son familiares de Sandra Jaquelina Vargas. Sólo resta atrapar a un acusado, Ariel Pitu Vargas, hermano de la mujer de 38 años. Este sujeto ha sido detenido varias veces hace dos años pero recuperaba la libertad por falta de pruebas. Actualmente, los detectives se encuentran desarrollando medidas para intentar detenerlo –es mencionado en las escuchas telefónicas– pero “viene cambiando de aguantadero desde hace tiempo”. Además de diversas causas, el Pitu Vargas está como sospechoso de un crimen ocurrido a principio de este año en el Campo Papa, que terminó con la vida de un menor.
Si bien son optimistas, su captura no ha sido posible y “esto demora la investigación global”, explicaron fuentes judiciales a El Sol.
