El caso de la mujer policía que abatió a Juan Ariel Azcurra el 21 de mayo de 2024 durante las primeras horas de la mañana en Las Heras se cerró con el sobreseimiento de la efectivo. La Justicia consideró que actuó en legítima defensa ante la agresión del delincuente, quien llevaba consigo un arma tumbera.
La jueza Mariana Gardey hizo lugar al pedido de la fiscalía, a cargo de Andrea Lazo, y sobreseyó a la mujer de 45 años por el hecho ocurrido un año y medio atrás en calles San Martín y Pellegrini, de Panquehua. En una audiencia celebrada este viernes, Gardey resolvió rechazar planteos de la querella al encontrar inconsistencias en la teoría del caso presentada por el abogado, la cual se basaba en testimonios contradictorios.
El caso
La auxiliar con destino en la Policía contra el Narcotráfico (PCN) acompañó en la mañana del 21 de mayo de 2024 a su hijo menor de edad porque debía tomar el micro para ir a la escuela. Llevó su arma reglamentaria por protección, debido a que el camino desde la casa hasta la parada era oscuro.
Una vez que dejó al chico, fue abordada por el malviviente cerca de un descampado, quien la golpeó en la cabeza con la tumbera. Después del impacto, la policía sacó su pistola calibre 9 milímetros marca Taurus y la accionó cinco veces.
Dos proyectiles dieron en el abdomen de Azcurra y uno lo atravesó. Cayó desvanecido sin reacción arriba de un puente de cemento y murió a los pocos minutos. Vecinos dieron aviso al 911 luego de escuchar las detonaciones y ante un pedido de ayuda de la mujer y personal uniformado se desplazó hasta la zona, ubicada en el distrito Panquehua, a dos cuadras al este del asentamiento Güemes.
Cuando trabajó Policía Científica en el teatro del hecho, encontró el arma de fabricación casera que utilizaba por el delincuente -tal como había detallado la efectivo cuando declaró, lo que confirmó la teoría del hecho de inseguridad- y un par de bolsos, entre otros objetos, donde aparecieron pertenencias de otras víctimas.
La auxiliar primero se encontraba de franco cuando ocurrió el hecho. En horas de la tarde de este martes tenía que presentarse en el turno de guardia. Fue trasladada hasta la Comisaría 16ª y brindó su testimonio. Consternada y “algo mareada” por el golpe que había recibido (constataron, además, lesiones de arrastre en sus rodillas), describió cómo se produjo el hecho entre lágrimas.
Contó que sintió la agresión y que hubo forcejeo con el delincuente; detallando que sacó el arma provista y la accionó para sacarse de encima al sujeto que la agredía a la altura del descampado ubicado a pocos metros del cruce con calle Bartolomé cuando la visibilidad era escasa por la hora.
