El crimen de Guillermo Martínez (39), ocurrido hace poco más de una semana en Las Heras, tuvo su primer detenido la mañana del lunes. Se trató de un menor de 15 años conocido como el Chucky, quien fue señalado como partícipe por testigos del hecho.
El chico quedó bajo la tutela del Órgano Administrativo Local (OAL), que lo derivó a un hogar de la Dirección de Niñez, Adolescencia y Familia (Dinaf) pero no duró muchas horas allí y salió por sus propios medios en horas de la tarde.
Esto volvió a poner en tela de juicio la situación de los menores inimputables. Es que, al no poder tenerlos detenidos, cuando son alojados en ese tipo de instituciones, está la posibilidad de que salgan del lugar, pese a que se los sigue de cerca todo el tiempo.
Desde la Fiscalía de Homicidios abrieron un pedido de paradero luego de la fuga. Pesquisas judiciales aseguraron que “no pueden hacer más que eso” para recapturarlo.
El crimen
Guillermo Martínez fue asesinado la mañana del viernes 14, cuando delincuentes irrumpieron en su casa ubicada en un asentamiento en el distrito de El Algarrobal.
La información policial señala que se trató de dos sujetos que estaban armados. Ambos amenazaron a la víctima y a su pareja para que les entregaran sus pertenencias.
Al parecer, Martínez se resistió y le propinaron un balazo en el pecho con un arma de fabricación casera, antes de huir, con sólo dos celulares y unas zapatillas.

Captura y prematura salida
La investigación por la causa de homicidio quedó a cargo del fiscal Gustavo Pirrello. La misma avanzó positivamente los días posteriores al hecho, y, tras el aporte de testigos, se logró identificar a uno de los partícipes: el Chucky.
Vecinos de Martínez reconocieron al menor por su particular voz. Al parecer, él era quien amedrentaba a las víctimas durante el asalto y los gritos se escucharon en las casas contiguas. También porque el adolescente es conocido en esa zona por su fama delictiva y vive a metros de la escena del crimen, en el barrio Villa Victoria.

El viernes se emitió la orden de captura del menor, y, sabuesos de Homicidios lograron atraparlo en su casa la mañana del lunes.
Al ser inimputable, el fiscal Pirrello convocó horas después una reunión con autoridades del OAL para planificar el destino del chico.
Desde ese organismo decidieron trasladarlo a un hogar de la Dinaf ubicado en el predio principal de calle Armani al 1800, en Godoy Cruz. Allí, el adolescente recibiría contención y cuidados necesarios.
Pero, al parecer, el Chucky no aceptó estar en esa situación y se las ingenió para irse. Incluso, lo intentó tres veces antes de conseguirlo, durante un cambio de guardias. “En esos lugares no están detenidos, son hogares abiertos, y, los chicos tienen sus recursos para irse”, afirmó un pesquisa en conversación con El Sol.
La explicación de la Dinaf
Belén Canafoglia, directora de Cuidados Alternativos de los hogares, fue consultada por este diario sobre el hecho, al que calificó como “grave”. La funcionaria brindó un pantallazo sobre la manera de contener a chicos inimputables que son acusados por delitos y las dificultades que se presentan durante ese proceso.
“En este caso (por el Chucky) fue todo muy rápido, no lo teníamos anticipado. Se debe armar todo un dispositivo y designar a profesionales preparados para afrontar las problemáticas del chico”, contó.
En tanto, aclaró que a los menores que estuvieron relacionados a hechos delictivos se les realiza un “seguimiento cuerpo a cuerpo” y “cuidados personalizados”.
También explicó que se hace un “abordaje psicológico y social y se los acompaña para que sepan diferenciar el bien del mal”.
En cuanto a las llamadas “salidas sin permiso” de los chicos, que se dan muy a menudo, Canafoglia manifestó: “Esto no es el ex COSE, no los podemos tener encerrados, tampoco están las puertas abiertas para que salgan. Se los vigila, pero el predio es muy grande y tienen muchos lugares para irse, más allá de los entradas”. Además, confió que personal del hogar advirtió cuando el Chucky estaba saliendo del lugar, pero que “no logró alcanzarlo”.
