Luis Roldán, uno de los cuatro detenidos de la reciente investigación de la PCN.

No es la primera vez que Luis Ariel Roldán tiene contacto con drogas sintéticas. En julio del 2016, este cocinero guaymallino de 42 años fue sorprendido por funcionarios del Servicio Nacional de Aduanas en el complejo Los Libertadores con una importante cantidad de pastillas de éxtasis. La droga había salido de Buenos Aires, pasado por Mendoza e iba a ser introducida en Chile para comercializarla en fiestas electrónicas.

Hace pocos días, Roldán volvió a ser detenido por violación a la Ley 23.737, tal como reveló El Sol cuando se desarrollaron cuatro allanamientos en Dorrego y la zona de la Media Luna (distrito de Pedro Molina) luego de una investigación que se inició el año pasado y se potenció con escuchas telefónicas.

Esta vez cayó luego de una investigación de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) de Investigaciones por fabricar y comercializar apuntando a las clases sociales altas la sustancia ilegal conocida en la calle comotusi” o “cocaína rosa”, una mezcla que provoca efectos alucinógenos que contiene, principalmente, éxtasis (MDMA) y ketamina (originalmente anestésico de uso veterinario).

Por la información que contaron fuentes del caso, Roldán era el hombre destacado dentro de la organización. Otros tres sospechosos quedaron detenidos Alberto Darío Traico, -las fuentes aportaron que se trata de un hombre que se hizo conocido en el 2007 por ser testigo directo del asesinato de su amigo Emir Manzur (19) en el barrio Pedro Molina IV-, Virginia Soledad Giner y Miguel Pelayes. Otra mujer quedó con pedido de captura (se reserva su identidad por pedido de las fuentes).

De la investigación se supo que Roldán y otras personas se contactaban con gente de Buenos Aires para luego traer a Mendoza pastillas de éxtasis, además de adquirir ketamina y otros químicos necesarios para la fabricación del “tusi”.

Justamente, Roldán es marcado también por los detectives como quien fabricaba la sustancia, ya que había montado una “cocina” para la mezcla de los químicos y la elaboración del estupefaciente.

Luego, las dosis eran comercializadas por las señaladas integrantes de la banda en distintos “after” o eventos de la noche, apuntando a gente de clase alta y generando ganancias económicas destacadas. Una dosis de un gramo de la “cocaína rosa” puede alcanzar actualmente los 30 mil pesos. “Se vende también por medio gramo y se la vende a 18 mil”, ampliaron.

Reunidas las pruebas e identificados a los sospechosos, se hicieron las medidas autorizadas por el Juzgado Federal Nº1, a cargo de Marcelo Garnica y contó con la colaboración del personal de AFIP.

Además de las detenciones, secuestraron 58.720 pesos, 170 gramos de marihuana, 200 semillas de cannabis, 8 microdosis de LSD, 1 envoltorio con restos de pastillas, nueve plantines de marihuana, una botella de 1 litro con productos químicos, un recipiente con ketamina por un peso de 12,8 gramos, otro con 7,4 de esa sustancia, papelillos para armar, 8 teléfonos celulares, 4 computadoras, dos discos rígidos, elementos de corte y fraccionamiento y producción (envoltorios con restos de sustancias en polvo rosa, ollas) y 536 gramos de sustancia de corte.

Además, relacionado con la investigación, incautaron una camioneta Toyota Hilux, una pistola calibre 9 milímetros y 19 proyectiles.

El tusi o cocaína rosa es considera una mezcla “peligrosade sustancias psicoactivas. Una dosis genera efectos alucinógenos y estimulantes de larga duración. Algunos narcos también incorporan a la preparación el fentanilo, el potente fármaco para uso analgésico que viene preocupando a las autoridades de Estados Unidos por las consecuencias sociales que provoca.

Lo cierto es el que se trata de la droga de moda en muchos países de Europa y apunta a las clases más altas, atrayéndolas por su color rosa. En España, de acuerdo con lo informado por medios como National Geographic, se comercializa entre 60 y 100 euros el gramo y es considerada una de las drogas más riesgosas de la actualidad.

La detención del 2016 en alta montaña

Roldán fue sorprendido con pastillas de éxtasis en julio del 2016 cuando circulaba en un micro de larga distancia que había partido desde la Terminal de Ómnibus de Guaymallén. Durante un control en Los Libertadores, perros adiestrados de Aduanas lo marcaron como sospechoso. Debido a esto, las autoridades decidieron requisar el asiento donde viajaba.

Así fue que detectaron dos tubos cilíndricos plásticos que contenían en total 224 pastillas de éxtasis de distintos colores. Roldán, detallaron las autoridades del vecino país por aquellos días, tenía pensado llegar hasta Villa del Mar.

“Las 224 grageas de droga sintética eran de color rosado con forma de ladrillos de Lego, amarillo con la silueta de una mujer y verde con la figura de un cocodrilo similar al de la marca Lacoste”, describieron los funcionarios luego del secuestro, quienes agregaron que se trató de la incautación de éxtasis más grande de los últimos años en el control Los Libertadores.

Con el paso de la investigación y por sus ingresos y egresos, supieron que Roldán viajaba seguido a Chile para llevar y comercializar la droga y quedó detenido varios meses.

La nueva investigación que se le inició el año pasado, por tenencia de drogas con fines de comercialización, permitió su captura y la del resto de los sospechosos. Las escuchas, describieron las fuentes, jugaron un rol fundamental para conocer cómo eran las conexiones que tenían con Buenos Aires y la coordinación para la elaboración y la venta posterior en eventos de la noche mendocina.