El Rengo Daniel Aguilera se salió con las suyas. El titular del Segundo Juzgado de Garantías, Aníbal Crivelli, resolvió dejarlo en libertad mientras se lo investiga por las amenazas a dos policías, presuntamente cometidas 24 horas después de salir de la Comisaría Séptima la semana pasada. Allí, el líder de la barra brava de Godoy Cruz estuvo detenido por tenencia ilegal de arma de fuego y encubrimiento.

     El fiscal que lo investiga, Juan Carlos Alessandra, ordenó levantar la excarcelación que le había otorgado ese día y que fuera apresado. Sin embargo, el juez desestimó la medida del fiscal y resolvió que Aguilera podrá seguir en libertad, mediante una fianza real de 5.000 pesos, argumentando que no había motivos suficientes para tener tras las rejas al hincha fanático del Tomba. Asimismo, Alessandra pidió que se detuviera al Rengo, por la acumulación de tres causas menores.

   Por esto, libró la orden de captura y citó a su despacho a Aguilera, quien nunca asistió. Los abogados del joven que lidera el barrio La Gloria de Godoy Cruz apelaron la medida del magistrado godoicruceño, y Crivelli les dio la derecha, entendiendo que la causa por amenazas no amerita dejarlo en prisión mientras se lo investiga. Sin embargo, Alessandra lo hizo, cumpliendo la ley provincial 7.929, que tipifica que la persona que se encuentra gozando de más de dos recuperos de la libertad y se la sospecha de un nuevo delito, se la declarará en rebeldía y se ordenará su captura. De acuerdo con la información aportada por fuentes judiciales “Crivelli entendió que Aguilera tiene sólo un recupero de la libertad en la causa por encubrimiento y tenencia ilegal de arma y no dos.

    Los delitos son dos, pero la causa es la misma”, manifestó un jurista. Lo cierto es que Aguilera hoy se encuentra en libertad y para quienes lo investigan, “es un peligro que siga suelto, porque, si fue capaz de amenaamenazar a dos policías un día después de salir de la cárcel, nadie sabe hasta dónde puede llegar con sus acciones y eso es un riesgo”, concluyó un sabueso.
  
     LA NUEVA CAUSA. Tras recuperar la libertad con una caución personal la semana pasada, el Rengo fue denunciado por dos policías de haberlos amenazado de muerte si no se retiraban del barrio La Gloria. El hecho ocurrió el miércoles 20 a la mañana en el interior del conglomerado que hoy lidera Aguilera.

     El Rengo circulaba en su Volkswagen Golf dorado, junto a tres hombres, y se detuvo frente a dos uniformados que estaban patrullando las calles del renombrado barrio. Los efectivos denunciaron ante el fiscal Juan Carlos Alessandra que anto Aguilera como los otros acompañantes se bajaron del auto y se les acercaron. Siempre según la denuncia, el hincha Tombino los habría enfrentado y les recriminó que estuviesen recorriendo las calles del lugar. Acto seguido les habría dicho que los iba a matar si los volvía a ver.

   En ese momento, uno de los amigos de Aguilera exhibió una riñonera, donde simuló que llevaba un arma de fuego, situación que derivó en que uno de los efectivos lo quisiera requisar. Tanto el Rengo como sus amigos se negaron, se subieron al auto y luego se fueron a la casa del líder, desde donde le habrían arrojado piedras al móvil policial.

    UN POCO DE HISTORIA. Aguilera comenzó a ser investigado a mediados de enero, cuando la policía incautó un camión con 400 kilos de marihuana en Quines, San Luis. Ese rodado estaba viniendo a la provincia, al parecer, por órdenes de Marcelo El Gato Araya, enemigo número uno del Rengo, quien fue detenido el jueves a la madrugada en Buenos Aires.

    La misma noche en que el camión estaba siendo secuestrado, decenas de efectivos realizaron 32 allanamientos en el barrio La Gloria, donde Aguilera fue apresado porque en su auto se encontró un arma que había sido robada en el 2008 y, además, se hallaron 40.000 pesos en efectivo “de extraña procedencia”, manifestaron a El Sol las fuentes judiciales. Días después, el barra fue liberado y Araya, a quien se lo vincula con tres homicidios, entre ellos el de los albañiles y amigos de la familia Aguilera ocurrido en El Carrizal, el viernes 15 de enero, continúa en prisión y difícilmente salga hasta un futuro juicio oral, debido a que las pruebas lo comprometen.