Como un imán que atrae partículas metálicas, el conocido delincuente juvenil El Pitu volvió ayer a los tribunales provinciales para responder en el juicio por la fuga del ex COSE que protagonizó, en junio del 2005, junto a otros 11 internos menores de edad. Esta vez, la suerte estuvo del lado de Ricardo Javier González Bustos, de 21 años, quien terminó absuelto a pesar de que la Tercera Cámara del Crimen lo había declarado penalmente responsable de la evasión, el 13 de abril del año pasado.

    El Pitu fue, en el primer semestre del 2006, protagonista exclusivo del Poder Judicial: en febrero recibió 23 años de prisión por dos crímenes y en mayo otros 21 por el conmocionante asesinato de la maestra jardinera Claudia Lourdes Oroná. La Justicia, todavía no unifica ambas penas.

    Ayer, vestido con una camisa a cuadros que hacía juego con un moderno jean, el joven, quien fue tapa de todos los diarios locales, se sentó en el banquillo de los acusados, junto a otros tres jóvenes, para responder por la imputación de privación ilegítima de la libertad, ya que, cuando se escapó del centro de rehabilitación de menores, tomó de rehén a tres de los cuatro operadores encargados de custodiar el pabellón B de máxima seguridad.

    En el prontuario del resto de los imputados, quienes fueron juzgados ayer en la citada Cámara, también figura el delito de homicidio. Dos de ellos siguen detenidos y uno estaba en libertad, bajo una tulela judicial. A la hora de sus alegatos, el fiscal de Cámara, Oscar Giacomassi, no solicitó penas para los jóvenes y básicamente “se apiadó” por sus antecedentes. La defensa adhirió y los jueces no pudieron condenar.