Esteban Bustos Donoso llegó a septiembre de este año acusado de haber intentado matar a su propio hermano asestándole un hierro en la cabeza. El juicio estaba a punto de comenzar, pero la muerte de Claudio tres meses antes cambió el rumbo del expediente.
En las últimas horas llegó una conclusión médica que puede modificar por completo la situación judicial de Esteban: el profesional forense que compulsó la historia clínica de Claudio determinó que la causa de muerte está relacionada con el hecho que sufrió el 10 de febrero del año pasado.
La conclusión llegó este martes y abrió un nuevo escenario para una causa que ya había quedado suspendida antes del inicio del debate. Claudio había sobrevivido durante más de un año a aquella agresión, pero nunca volvió a recuperar su vida anterior. Murió el 19 de junio de este año, a los 54 años, en el Hospital Lagomaggiore.
El dato médico modificó ahora el eje de la acusación. Ya no se tratará de establecer solamente si Esteban quiso matar a su hermano la tarde del día citado en Guaymallén. La Justicia deberá determinar ahora su responsabilidad por un homicidio consumado.
Le clavó un hierro al hermano en la cabeza, quedó con secuelas y su muerte puede cambiar el juicio
Claudio Fabián Bustos Donoso nunca volvió a ser el mismo después de ataque que sufrió. El 10 de febrero del año pasado, durante la tarde, un hierro de importante tamaño quedó incrustado más de cuatro centímetros en su cabeza y le…
Un hierro incrustado en la cabeza
La historia comenzó el 10 de febrero del año pasado, a las 17.45, en una casa ubicada en calles Pedro B. Palacios y Juan Pringles, en San José, Guaymallén.
Cuando los policías llegaron luego de llamados al 911, encontraron a Claudio recostado sobre una cama. Tenía un hierro de importante tamaño incrustado en la parte frontal de la cabeza. El caso revelado por este diario tuvo repercusión inmediata.
La primera versión hablaba de una pelea con hombres que estaban en la calle, consumiendo bebidas alcohólicas y escuchando música. Claudio había contado que salió para llamarles la atención y que, durante la discusión, uno de ellos le arrojó un caño metálico. Pero esa historia comenzó a cambiar cuando declararon los familiares y testigos que estaban en la vivienda.
La investigación liderada por la fiscal de Homicidios Claudia Alejandra Rios terminó apuntando hacia Esteban, el propio hermano de Claudio.
El hierro había penetrado más de cuatro centímetros en el cráneo y provocado una grave lesión cerebral. La víctima fue trasladada primero al Hospital Central, donde fue sometida a una intervención quirúrgica y quedó internada en terapia intensiva. Sobrevivió. Pero las consecuencias de aquella lesión fueron permanentes.
Una vida que cambió después del ataque
El hombre herido permaneció internado durante semanas y luego comenzó una larga etapa marcada por las secuelas neurológicas, detalló su familia a El Sol.
Tenía grandes dificultades para movilizarse y necesitaba asistencia incluso para actividades cotidianas. Había dejado de valerse por sus propios medios y, en determinado momento, incluso perdió la memoria sobre lo ocurrido.
Su entorno sostuvo que Claudio quería mucho a Esteban y que esa relación explicaba su negativa inicial a avanzar contra él. No lo quería denunciar. Mientras tanto, la instrucción continuó y Esteban terminó detenido en abril del año pasado, luego de ser localizado en una finca de Rodeo del Medio, Maipú.
Desde ese momento, quedó sometido a proceso por el presunto intento de homicidio de su hermano.
El giro que presentó el caso del hombre al que le incrustaron un caño en la cabeza
Un hombre de 53 años se encuentra internado en grave estado en el Hospital Central luego de que le incrustaran un caño de importante tamaño en la cabeza durante la tarde del lunes en una casa Guaymallén. El pronóstico de los…
El juicio que quedó en suspenso
Con esa acusación, el sospechoso debía comenzar a ser juzgado el lunes 7 de septiembre de este año. Pero el debate nunca comenzó.
La víctima murió el 19 de junio, después de atravesar distintos centros asistenciales durante sus últimos días. Una semana antes había sufrido una descompensación y presentado dificultades para respirar. Fue llevado al Central, derivado luego al Lencinas y finalmente trasladado al Lagomaggiore, donde perdió la vida.
La muerte obligó a detener el avance del juicio y abrió una pregunta que pasó a ser determinante para el expediente: ¿la agresión sufrida en febrero del año pasado había provocado, directa o indirectamente, el deterioro que terminó con la vida de Claudio?
Por ese motivo, la fiscal Rios solicitó una compulsa de la historia clínica. En las últimas llegó la respuesta. El médico forense, después de analizar los antecedentes médicos, concluyó que la causa de muerte está relacionada con el hecho ocurrido el 10 de febrero del año pasado.
La conclusión abrió una nueva etapa procesal. El tribunal debería remitir nuevamente las actuaciones a la Fiscalía de Homicidios para que se modifique el avoque y se adecue la imputación al acusado al nuevo escenario: ya no como un intento de homicidio, sino por el homicidio consumado de su hermano.
A partir de allí, debería formular un nuevo requerimiento de elevación a juicio por homicidio simple y remitir nuevamente el expediente al tribunal correspondiente.
El próximo paso será entonces determinar cómo continúa el proceso y si, con la nueva calificación, corresponde que Esteban se siente en el banquillo de un juicio por jurado.
