Franco, de 43 años.

El comerciante de 43 años que fue noticia la mañana de este martes luego de sufrir un hecho de inseguridad en Las Heras atraviesa horas decisivas, pero con un escenario procesal menos gravoso que el que se preveía en un primer momento. El hombre, llamado Franco, fue aprehendido luego de perseguir y atropellar con su camioneta al sujeto que minutos antes había ingresado a su casa del barrio Alto del Oeste, para robarle una bicicleta.

La investigación, que quedó en manos de la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo, apunta a varios escenarios, pero se orienta más hacia la figura de exceso de legítima defensa. Es más que probable que no pase a prisión y podría recibir una detención domiciliaria en las próximas horas mientras avanza la instrucción.

El episodio se desencadenó cerca de las 6, cuando un llamado alertó sobre un posible ingreso a una casa de la manzana 4 del barrio Alto del Oeste.

Cuando el personal policial llegó a la zona, en inmediaciones de Río Diamante y Horcones, encontró a un hombre tendido sobre la carpeta asfáltica y una Toyota Hilux beige sobre la vereda. Minutos después, el médico del SEC constató el fallecimiento de César Federico González Becerra, de 34 años, quien residía en el barrio 12 de Mayo de ese mismo departamento.

La secuencia que se reconstruye indica que González Becerra habría ingresado al domicilio de Franco y sustraído una bicicleta rodado 29 de color blanco. Un cómplice habría actuado con él.

El comerciante advirtió la maniobra y, en un estado de alteración evidente, decidió salir en su camioneta para perseguirlo. La carrera se extendió durante cuatro cuadras. En ese trayecto se produjo el impacto que terminó con la vida del sospechoso.

Durante un barrido que realizaron los pesquisas, detectaron que una cámara había tomado la persecución. Las grabaciones incorporadas a la causa registran solo lo una parte del recorrido y no captaron el momento exacto del atropello.

Por eso, la fiscalía aguarda resultados clave: la necropsia para determinar la causa precisa de muerte y los informes de Policía Científica que establecerán qué lesiones presentaba y cómo fue la mecánica del golpe. También se analizarán posibles marcas de frenado, la posición final del cuerpo y del vehículo, y la dinámica de la persecución, describieron fuentes de la pesquisa.

En paralelo, Franco fue sometido este mismo martes a un examen toxicológico y a una evaluación psiquiátrica. Este último informe resultó favorable, sostiene la información a la que accedió El Sol: los profesionales concluyeron que comprende la criminalidad de sus actos y puede dirigir sus acciones. Con ese panorama, apuntarán a que permanezca en su domicilio mientras se define su situación procesal.

El encuadre legal que asoma es el del exceso de legítima defensa. La legítima defensa exime de responsabilidad cuando una persona repele una agresión ilegítima, actual o inminente, utilizando un medio racional y proporcional para impedirla.

El exceso se configura cuando esa reacción supera los límites necesarios, ya sea por desproporción en el medio empleado o por extender la respuesta más allá del peligro. En esos casos, no se elimina la punibilidad, pero se atenúa considerablemente: es como el homicidio culposo y podría hablarse de una pena de entre dos y cinco años de cárcel. En la mayoría de los casos con esta calificación, termina siendo en suspenso.

De algo están claros los investigadores: no se trató de un homicidio simple o agravado que podría costarle varios años de encierro.

La fiscalía también analiza si Franco actuó bajo estado de emoción violenta (aunque no lo creen), una figura que contempla situaciones en las que una persona, conmovida intensamente por un hecho inmediato, reacciona impulsivamente con una disminución transitoria del autocontrol. Si se acredita que la reacción fue consecuencia directa de esa conmoción y que existió una causa provocadora grave, la escala penal también puede reducirse.

Otro elemento que forma parte del expediente es el antecedente reciente del fallecido. El 16 de febrero, González Becerra había sido aprehendido por un intento de hurto por escalamiento en el barrio Smata I. En esa ocasión, vecinos lo redujeron cuando intentaba sustraer objetos desde una ventana utilizando un escobillón. Presentaba escoriaciones y fue asistido en el Hospital Carrillo por politraumatismos leves. Ese episodio quedó judicializado.

Si bien los antecedentes no modifican por sí mismos la calificación legal del hecho actual, sí forman parte del contexto que rodea la investigación. La fiscal Lazo deberá resolver el futuro procesal del hombre aprehendido (padre de tres hijas) cuando se incorporen todas las pruebas técnicas pendientes. La necropsia y los peritajes serán determinantes para establecer si la reacción del comerciante se mantuvo dentro de los límites de la defensa o si los superó.

Por lo que explicaron las fuentes, la hipótesis dominante no es la de un homicidio simple (prevé de 8 a 25 años de cárcel), sino la de una reacción desmedida frente a un robo que terminó de la peor manera.