Dos de los detenidos fugados y el boquete por donde escaparon, que fue tapiado con cemento horas después.

Los investigadores que intentan determinar cómo se fugaron este miércoles durante la madrugada los tres malvivientes de la Comisaría 25 de Guaymallén empezaron a armar la teoría del caso con la incorporación de las primeras pruebas y declaraciones testimoniales. Y una de las hipótesis apunta que los cuatro efectivos que se encontraban en la dependencia de San José dormían cuando el trío de sujetos, que estaban en un calabozo por diferentes delitos, hizo un pequeño boquete en una “pared húmeda” del viejo edificio ubicado en calle Francisco de la Reta para ganar la calle.

La información a la que accedió El Sol sostiene que los tres sujetos fueron identificados como Luis Alberto Berrios Morales (38), Eduardo Jerónimo Sosa Amaya (18) y Juan Manuel Safie Acaba (37), quienes fueron detenidos en hechos recientes y diferentes por la sustracción de una escalera, de un teléfono celular y por circular en una moto pedida, y pasadas las 19 de esta jornada continuaban en la clandestinidad.

Lo que se sabe es que los uniformados dejaron una constancia de último control de calabozos a las 3 de la madrugada. Recién entre las 6 y las 6.30 el responsable de la dependencia, un principal que realizaba tareas operativas en la calle como “Motorola”, notó que faltaban detenidos cuando hizo un control.

Para ubicarse en ese sector específico de detenidos del edificio, hay que tener en cuenta que presenta un calabozo principal de gran tamaño con dos pasillos internos. Estos direccionan hacia otras tres celdas. Hay personas que deambulan detenidas por allí y otras están encerradas. Por lo que entienden los pesquisas, el trío caminaba por ese sector pero sin permanecer detrás de barrotes y tuvo alcance a algún tipo de herramienta que le permitió dañar la pared de concreto.

Hacia la zona sur del calabozo mayor, hay una vieja tela oxidada que da al patio interno o central colindante con la base de Policía Científica, que no está techado. Justamente, en ese sector son guardados los secuestros, como autos y motos y otros elementos recuperados durante los procedimientos.

En la citada pared hay un surtidor de agua para los detenidos. El suministro llega desde el patio por un caño plástico e ingresa al calabozo. En ese lugar los sujetos hicieron un “hueco no tan grande” cuando detectaron la presencia de humedad por la pérdida del líquido vital, debido a que se trataba de una instalación precaria.

Tomando como base la hipótesis de que los uniformados dormían, comenzaron a golpear para terminar de cerrar el plan propuesto, es decir, hacer un boquete.

Lo hicieron varias veces aprovechando que los ladrillos se encontraban flojos y no había control uniformado y sacaron “al menos tres bloques” de arcilla. Fuentes del caso que hablaron con este diario agregaron que, cuando notaron que uno de ellos cabía en el hueco salieron y se fugaron sin que nadie lo advirtiera.

“No se fueron por la base de Científica ni por los ingresos principales de la comisaría, lo hicieron por los techos, escalando”, reveló una fuente policial a este diario.

La dependencia por dentro. Se trata de un edificio de fines de los 40′ que antes era una base militar.

Lo cierto es que el caso revelado por El Sol generó una investigación judicial y administrativa en busca de responsabilidades de los policías. El titular de la Inspección General de Seguridad (IGS), Marcelo Puertas, se dirigió hasta la dependencia y realizó una inspección ocular.

Cuatro policías quedaron en la mira. Si bien se habló de sospechas de connivencia, para las fuentes consultadas se trató de actos de negligencia más que de otra situación.

Con el paso de las horas, el hueco por donde huyeron los sujetos fue tapiado con cemento y quedó a la vista de todos aquellos que desarrollan tareas en el predio.

El detalle de los tres detenidos

  • Luis Alberto Berrios Morales: argentino, nacido en Mendoza el 27 de mayo de 1986, soltero, alfabeto, changarín, con domicilio en el barrio Paraguay de Guaymallén. Vestía al momento de la fuga bermuda color gris, una camisa jeans azul y naranja y un par de zapatillas color blanca. Es de estatura 1,65m, tez trigueña, delgado, cabello castaño oscuro.
  • Eduardo Jeronimo Sosa Amaya: argentino, nacido el 6 de junio del 2006, soltero, analfabeto, changarín, con domicilio en calle San Miguel de Los Corralitos, Guaymallen. Vestía bermuda gris oscura y remera manga corto azul, mide 1,75.
  • Juan Manuel Safie Abaca: argentino, nacido en Mendoza el 12 de agosto de 1987, soltero, alfabeto, albañil, con domicilio en calle Reconquista de Godoy Cruz. El mismo vestía al fugarse campera de jeans celeste, camisa negra, pantalón jeans negros y zapatos negros. Mide 1,87 de altura y es delgado, de tez trigueña, ojos marrones y cabello negro.