Luciana Monardez, la moto de una de las víctimas y el auto del acusado en la escena.

Luciana Monardez tenía 25 años, vivía con su mamá en Las Heras y el domingo por la mañana sufrió un tremendo accidente provocado por un conductor alcoholizado. Las consecuencias fueron trágicas: murió horas después en un hospital. Se dirigía al centro en moto en compañía de un amigo de su misma edad, Franco Flores, quien conducía al momento del impacto frontal ocurrido después de las 7.

El caso generó un fuerte shock en la familia de las víctimas. Si bien Flores sobrevivió y recibió el alta médica este miércoles, el conductor ebrio continuó su trayecto e impactó contra otro motociclista que circulaba metros atrás de la pareja de amigos. Pablo Gutiérrez (34) se transformó en la tercera víctima y por estas horas su estado revestía gravedad en el Hospital Santa Isabel de Hungría.

Este diario habló con familiares de Monardez y Gutiérrez, luego de que el hombre detenido por el accidente fatal, Aldo Javier Soto, fuera imputado en la Unidad Fiscal de Delitos de Tránsito por una calificación excarcelable y recuperara la libertad luego del pago de una fianza de un millón de pesos.

La hermana mayor de la joven fallecida dialogó con El Sol y recordó a Luciana: “Era una chica con mucha vida por delante”, contó Yamila. Lo dijo con relación a los proyectos que tenía. Detalló que fue estudiante de Derecho y que dejó la carrera por temas personales.

Sin embargo, eso no frenó sus aspiraciones: se encontraba cursando un preuniversitario para ingresar al Instituto Patria Grande y convertirse en enfermera“Amaba los animales”, indicó su hermana.

Luciana amaba los animales.

En medio del dolor, la familia y los amigos de Luciana realizaron la mañana de este jueves un encuentro en el punto exacto donde sucedió el primer accidente, sobre la calle Paso Hondo. El objetivo era pedir Justicia porque no estaban al tanto del avance de la instrucción. 

Yamila afirmó que desde la fiscalía no les dieron información relevante sobre el caso. De hecho, dijo que ella tuvo que notificar a las autoridades el deceso de Luciana porque “no sabían nada”, explicó. El caso está en manos del fiscal Jorge Calle.  

El amigo de Luciana, Franco, permaneció bajo atención médica hasta el miércoles en el Hospital Lagomaggiore. Su lesión más importante la sufrió en una de sus manos. “Le colocaron una prótesis para ver si su cuerpo se adapta. En caso contrario, deberán amputarle un dedo”, dijo Yamila. 

Pablo Gutiérrez sufrió considerables lesiones.

El conductor y una alocada carrera

Aldo Javier Soto era el hombre que conducía el auto que embistió a las tres víctimas de la secuencia de accidentes. Es oriundo de Maipú y tiene 33 años. Luego de ser detenido por policías, le realizaron un test de alcoholemia. El resultado fue sorprendente, considerado “excesivo” para estar al frente del volante: presentaba 2,28 gramos de alcohol por litro de sangre al momento de practicarle el análisis, casi cinco veces más de lo permitido por ley para manejar.

El mismo día del hecho quedó a disposición de la Justicia pero sólo permaneció cuatro jornadas en una celda luego de ser imputado por una calificación excarcelable que prevé de 3 a 6 años de cárcel. Fuentes del caso confirmaron que conducía a contramano. Este jueves por la mañana, pagó una fianza de un millón de pesos y recuperó la libertad sometido a proceso. 

Soto no solo embistió con su Peugeot 207 negro a los dos amigos. Continuó su trayecto y, pocos metros, chocó a otro motociclista. La víctima fue Pablo Gutiérrez.

Aldo Javier Soto fue imputado y luego liberado.

Su esposa Jessica habló con este diario y dijo que se encuentra internado en el citado nosocomio de Guaymallén. Su cuadro es grave, ya que sufrió traumatismos en todo el cuerpo y presenta una hemorragia cerebral. “Es lo que preocupa a los médicos”, señaló.

Después del accidente, su marido tuvo algunos momentos de lucidez y detalló que venía algunos metros detrás de los jóvenes y que alcanzó a ver cómo el vehículo los arrolló. “El auto venía zigzagueando y, cuando lo intentó esquivar, lo chocó a él también”, agregó la mujer.

Gutiérrez trabaja como sereno para la Municipalidad de Las Heras. Ese domingo, salía de su empleo y se dirigía a su casa, ubicada a tan solo tres cuadras del teatro del hecho. 

“Esta tragedia nos frenó la vida”, confesó Jessica. Son padres de dos niños, uno de ellos es un bebé de 8 meses. Todo el círculo íntimo pide justicia y realizan diariamente en las redes cadenas de oración para pedir por la recuperación.

El momento de la tragedia

El siniestro vial ocurrió antes de las 7.30 de este domingo sobre calle Paso Hondo del distrito El Algarrobal. El conductor de un Peugeot 207, que circulaba a contramano y alta velocidad hacia el norte, impactó primero de frente a una moto Honda Wave 110 cc en la que iban Monardez y Flores, que transitaba en sentido correcto.

El conductor del auto no se detuvo en el lugar y continuó con su trayecto. En su intento de escape colisionó a otro motociclista (Gutiérrez), que se movía en una Gilera 110 cc, quien padeció lesiones en la cabeza y en el pie izquierdo.

Monardez fue trasladada al Hospital Central y operada de urgencia debido a las múltiples fracturas que sufrió. Quedó internada en la unidad de Terapia Intensiva después de estabilizarla pero, a pesar del esfuerzo de los médicos, falleció durante la madrugada del lunes.

El siniestro fue captado por cámaras de seguridad de una vivienda particular y las imágenes que transformaron en una prueba fundamental para los investigadores.