El expediente por el doble crimen de la pareja narco chilena, iniciado en octubre del 2013 y con su juicio oral y público el mes pasado, está lejos de cerrarse en Tribunales. Si bien el debate finalizó con el policía Martín Berdejo (31) hallado culpable y condenado a prisión perpetua, el fiscal de Cámara Gonzalo Nazar presentará en las próximas horas un recurso de casación cuestionando la sentencia en lo que respecta a la absolución del otro imputado, el ex empleado judicial Maximiliano Guerra (32).
Lo mismo hará el defensor de Berdejo, Bernardo Calderón, quien aseguró a El Sol: “La sentencia carece de coherencia”.
Después de analizar los argumentos que utilizó el tribunal para desligar al acusado, que se ventilaron a los cinco días hábiles del fallo, el representante del Ministerio Público no quedó conforme con la explicación que dio sobre la valoración de las pruebas que lo complicaban con los asesinatos, huellas dactilares levantadas en el teatro del hecho y declaraciones de una efectivo policial.
Esto lo motivó a redactar el requerimiento para presentarlo antes del martes en la Cuarta Cámara del Crimen, que luego lo deriva a la Suprema Corte de Justicia. Ese día se vencen los plazos procesales.
Lo mismo hará el defensor de Berdejo, Bernardo Calderón, quien aseguró a El Sol: “La sentencia carece de coherencia”.
De acuerdo con lo informado por fuentes judiciales, el fiscal Nazar espera que el máximo tribunal de Justicia revise particularmente la explicación que dieron los jueces sobre los rastros dactilares, que, acompañados con algunas declaraciones en instrucción y en el debate, comprometieron a Guerra con los homicidios descubiertos el 11 de octubre del citado año en Vistalba, Luján.
La sentencia de los jueces Carlos Díaz, Horacio Báez y Rafael Escot se conoció el lunes 13 de abril. Condenaron al policía de la Dirección de Lucha contra el Narcotráfico porque se halló una vaina servida de su pistola reglamentaria calibre 9 milímetros.
Esto, de acuerdo con el fiscal y también el tribunal, lo vinculó directamente con los asesinatos de Oscar Vinchuca Guzmán (68) y Carmen del Pilar Honorato (65), la pareja narco chilena ejecutada, para robarles.

La sorpresa se apoderó de los presentes cuando los magistrados absolvieron a Maximiliano Guerra, compadre de Berdejo. Básicamente, los jueces creyeron en la versión de Guerra.
Cuando declaró, se ubicó en la casa de las víctimas, pero con una versión que no presentó fisuras: aseguró que había estado allí unos 20 días antes de los asesinatos para recolectar información por pedido de su amigo Berdejo, ya que el efectivo de narcocriminalidad era el encargado de seguir los movimientos del matrimonio narco en Mendoza.
Para el tribunal, ante la falta de otra prueba que acompañara las huellas detectadas en un ventanal, no se pudo probar en qué momento Maximiliano Guerra ingresó la propiedad de calle Aconcagua. “Como existe duda, debe jugar a favor del imputado”, reza parte de la argumentos de la sentencia que hicieron los jueces en 35 fojas.
En la otra vereda, para Berdejo, la situación fue más complicada a la hora de defenderse: dos vainas servidas de su arma reglamentaria lo acercaron a los asesinatos. Si bien culpó a policías de la PDI de Chile de involucrarlo en los hechos, los jueces se basaron para condenar en que no hubo otro cotejo positivo con las 40 armas de la Lucha contra el Narcotráfico que fueron peritadas. Y, además, cuando lo detuvieron, el cargador de su 9 milímetros tenía 9 proyectiles de un total de 11 que completan el cargador.
“Está un poco forzada, los argumentos no son claros. Lo mismo con los testimonios”.
Lo que viene
Una vez que el fiscal de Cámara y el abogado presenten el recurso, se analizará si cumple con todos los requisitos, principalmente los de tiempo y forma. Si está en condiciones, lo eleva a la Suprema Corte.
El máximo tribunal también realiza este paso y luego lo deriva al procurador. Una vez que se conozca el dictamen del jefe de los fiscales, que no es vinculante, el fiscal y el abogado, en este caso, pueden ampliar sus argumentos. Tras este paso, la Suprema Corte está en condiciones de resolver en tres opciones: dejar firme la sentencia de la Cámara, ordenar un nuevo juicio o cambiar directamente el fallo y condenar (en el caso de Guerra). Este proceso puede llegar a demorar meses o años.
Acribillados
Vinchuca Guzmán y su esposa fueron asesinados al menos tres días antes del hallazgo de los cadáveres. La pareja fue torturada y luego acribillada de un balazo en la cabeza. Se cree que Berdejo ingresó a robarle dinero. El policía la investigaba por el tráfico de más de 300 kilos de cocaína a Europa y tenía acceso a escuchas telefónicas.
De acuerdo con la instrucción del iscal especial Santiago Garay, Berdejo fue con su compadre hasta la vivienda y sustrajo plata en moneda extranjera. Gracias a las huellas dactilares de una mano izquierda levantadas en la escena se identificó a uno de los sospechosos y se comprobó que era cercano al policía, quien fue denunciado por los mismos efectivos de Lucha contra el Narcotráfico.
Experiencia
El fiscal Gonzalo Nazar estuvo al frente del proceso oral el mes pasado. A pesar de sus 37 años, lleva más de una década en Tribunales. Empezó como fiscal Correccional y luego pasó a ser fiscal de Instrucción de Capital. Desde el año pasado está al frente de la Cuarta Fiscalía de Cámara en lo Criminal.

“La sentencia carece de coherencia”
Bernardo Calderón es el abogado del policía Martín Berdejo, único condenado a prisión perpetua por el doble crimen de la pareja narco en octubre del 2013 en Luján. El letrado confirmó a El Sol que, al igual que el fiscal de Cámara, casará la sentencia de la Cuarta Cámara del Crimen porque entiende que “carece de coherencia”.
Calderón señaló que el tribunal realizó un equivocado análisis de las pruebas vertidas durante el proceso, principalmente de algunas testimoniales. “Está un poco forzada, los argumentos no son claros. Lo mismo con los testimonios”, describió.
Berdejo fue detenido porque dos vainas servidas de su arma calibre 9 milímetros, la que le entrega la Policía para su trabajo, fueron encontradas en la escena. Cuando declaró, relató que se las habían plantado y culpó a policías de Investigaciones de Chile (PDI), con quienes mantenía contactos por su pesquisa, de involucrarlo en los asesinatos.

