La Justicia del Valle de Uco investiga un presunto esquema de estafas reiteradas que habría sido liderado por un hombre conocido como el “Pájaro”. El caso está en manos del fiscal Pablo Fossaroli y ya acumula varias denuncias de damnificados que aseguran haber perdido sus ahorros tras entregar grandes sumas de dinero a cambio de inversiones que nunca se concretaron. Por lo que detallaron fuentes judiciales, serían más de 30 las personas que apostaron por generar ganancias y no obtuvieron las respuestas correspondientes.
De acuerdo con los expedientes, este hombre habría montado un entramado fraudulento entre 2021 y 2024 junto con otras personas que también fueron denunciadas, aprovechando la crisis económica y la necesidad de los ahorristas de preservar el valor de su dinero.
Las víctimas relataron que el acusado ofrecía una rentabilidad mensual que rondaba entre el 5 y el 5,5% sobre el capital entregado, valiéndose de su reputación como empresario turístico en Tunuyán y de la fachada de una agencia de viajes.
Los denunciantes aseguran que en un primer momento recibieron los pagos prometidos, lo que reforzó la confianza en el negocio e impulsó a algunos a recomendar la propuesta a otros vecinos. Sin embargo, pasado un tiempo, los pagos comenzaron a demorarse y finalmente se interrumpieron. “Siempre había una excusa: que el dinero estaba retenido en el banco, que las transferencias se habían demorado o que estaba de viaje”, detallaron en sus presentaciones.
Uno de los casos más relevantes es el de una familia representada por los abogados Franco Migliavaca y Clarisa Fuentes, que reclama la devolución de 34.900 dólares que habían destinado para cubrir los gastos de vivienda y estudios universitarios de uno de sus hijos.
Algo similar ocurrió con dos hermanos, que buscan recuperar 30.000 dólares. Las señaladas víctimas describen un modus operandi repetido: el “Pájaro” usaba el dinero de nuevos inversores para pagar a los anteriores y mantener la ilusión de un negocio rentable.
Las denuncias también apuntan a que el hombre denunciado no actuaba solo. Identificaron a su pareja y una secretaria como colaboradoras activas en la captación de víctimas y el manejo de fondos. Incluso, aseguraron que la participación de otros dos hombres que habrían retirado dinero personalmente en los domicilios de algunos inversores.
Para los querellantes, las maniobras configuran no solo el delito de estafa, sino también el de asociación ilícita, dado que existía una división de roles y una estructura sostenida en el tiempo para captar y retener el dinero.
Ante el riesgo de fuga, los denunciantes pidieron hace unos meses que se le prohíba salir del país. También advirtieron que podría entorpecer la investigación, destruyendo o alterando pruebas, por lo que solicitaron medidas de coerción que aseguren su comparecencia en el proceso. Sin embargo, por lo que detallaron las fuentes, el caso no avanzó demasiado en los últimos tiempos.
